Transporte público en jaque en el AMBA

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El sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una de sus crisis más profundas de los últimos años. A los aumentos del boleto que llevaron la tarifa mínima a $753,74 se suma una fuerte reducción de unidades en la calle y mayores tiempos de espera en paradas colmadas de pasajeros.
Las cámaras empresariales del sector advierten que el servicio podría ser declarado en emergencia. Señalan que el Estado mantiene una deuda superior a los $128.000 millones en concepto de compensaciones y subsidios, mientras Nación y Provincia de Buenos Aires aún no dan definiciones claras sobre cómo cubrir los mayores costos de gasoil y otros insumos clave.
La situación ya se traduce en menos frecuencia, colectivos abarrotados y viajes más largos. Aunque este martes 28 se temió por un paro general, el conflicto se concentró en las líneas 707, 333, 407 y 437, pertenecientes a la empresa Micro Ómnibus General San Martín (Mogsm) S.A., que opera en la zona norte del conurbano bonaerense. Sus trabajadores mantienen desde hace ocho días una medida de fuerza por salarios adeudados.
Menos colectivos y boletos mucho más caros
Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA revela que la cantidad de unidades en circulación viene cayendo de forma sostenida en los últimos años, en paralelo a una suba explosiva de la tarifa. Solo en abril, las empresas aplicaron un recorte del 40% en los servicios como respuesta a la falta de soluciones estructurales.
Según el trabajo académico, en noviembre de 2019 circulaban 19.348 micros en el AMBA. Esa cifra descendió a 18.639 en octubre de 2023, bajó a 17.731 un mes después y llegó a 16.989 en marzo de 2026: unas 2.500 unidades menos y una caída cercana al 12% en algo más de seis años.
En ese mismo período, el boleto mínimo aumentó más de un 1.200%, pese a que las compañías continuaron recibiendo subsidios, aunque con recortes y demoras en los pagos. El resultado es un sistema más caro para el usuario y con una calidad de servicio cada vez más deteriorada.
Subsidios fragmentados y deuda en alza
El informe de la UBA también pone el foco en la compleja estructura de subsidios al transporte, que se reparten entre el Gobierno nacional, la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires. Esa superposición de competencias, concluyen los especialistas, genera desajustes que afectan la previsibilidad y la eficiencia del sistema.
Rafael Skiadaressis, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, sostiene que el transporte de colectivos en el AMBA enfrenta un deterioro sostenido, agravado por el aumento del precio del combustible. Los mayores costos, remarca, no fueron compensados a tiempo ni con subsidios ni con ajustes tarifarios inmediatos.
En este contexto se acumuló una importante deuda, en particular vinculada al subsidio social para jubilados, que ya rondaría los $80.000 millones. Frente a este escenario, las empresas primero postergan la renovación de la flota y luego reducen la cantidad de unidades en circulación, lo que deriva en vehículos más viejos, más fallas mecánicas y menos kilómetros recorridos.
Impacto en los usuarios y perspectivas
Desde 2024, el esquema de subsidios se volvió aún más fragmentado al dividirse por jurisdicciones. A esto se sumó la suspensión del boleto integrado en la provincia de Buenos Aires, medida que recargó el bolsillo de los usuarios y presionó todavía más sobre los costos operativos.
La mayoría de las líneas que circulan en el AMBA funciona hoy al 70% de su capacidad, con frecuencias recortadas. Las empresas explican que la decisión se tomó a comienzos de mes para afrontar la suba del gasoil, en un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente, que encareció los combustibles.
- Menos unidades en la calle y mayor tiempo de espera para los pasajeros.
- Tarifas que aumentaron más de 1.200% en poco más de seis años.
- Subsidios demorados, fragmentados y con deudas acumuladas.
- Posible declaración de emergencia del sistema de transporte.
“Con menos micros, tarifas en alza y un servicio cada vez más limitado, el transporte público del AMBA enfrenta un escenario crítico que impacta de lleno en la vida cotidiana”, advierte el informe académico.
El 9 de abril la tensión escaló cuando el servicio de colectivos se resintió en simultáneo con un paro de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en reclamo por el pago de salarios. Tras el envío de un anticipo importante de subsidios por parte del Poder Ejecutivo, algunas líneas comenzaron a normalizar sus recorridos de forma gradual. Sin embargo, las diferencias en la situación financiera de cada empresa mantienen la incertidumbre sobre la continuidad del servicio y el alcance de los recortes en las próximas semanas.

