El rey Carlos III reclamó mantener viva la alianza entre Estados Unidos y Reino Unido

NewsITe
El rey Carlos III brindó un histórico discurso ante ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos en el Capitolio, donde advirtió que la alianza entre Washington y Londres es hoy “más importante que nunca”, pero alertó que no puede “dormirse en los laureles” ni dar por sentados los principios democráticos que la sostienen desde hace décadas.
Ante senadores y representantes, el monarca británico subrayó que los desafíos globales —desde los conflictos armados hasta la crisis climática— son demasiado grandes para que un solo país los enfrente en soledad. En ese marco, reclamó reforzar la cooperación política, militar y económica entre las dos potencias occidentales, a las que definió como un “socio indispensable” una de la otra.
Se trató apenas del segundo mensaje de un soberano del Reino Unido ante el Congreso estadounidense, luego del pronunciado por la reina Isabel II en 1991. Carlos III retomó palabras del primer ministro británico, Keir Starmer, para insistir en que la relación bilateral debe seguir construyéndose sobre los cimientos de los últimos 80 años, marcados por la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la consolidación de la OTAN.
Tensiones, violencia política y llamados a la unidad
En otro tramo de su intervención, el rey se refirió al reciente tiroteo ocurrido en las inmediaciones de la Casa Blanca, hecho que buscó impactar en el liderazgo político de Estados Unidos y profundizar la polarización interna. Carlos III condenó de forma tajante ese tipo de acciones, sostuvo que “jamás tendrán éxito” y llamó a defender la democracia frente a la violencia y el extremismo.
El monarca remarcó que, más allá de las diferencias y desacuerdos entre gobiernos, persiste un compromiso compartido con la protección de los ciudadanos, el respeto a las instituciones y el reconocimiento a quienes arriesgan su vida en las fuerzas armadas y de seguridad. También recordó los orígenes conflictivos del vínculo bilateral, nacido de la independencia de Estados Unidos en 1776, pero que con el tiempo se transformó en una relación “verdaderamente única”.
Irán, Malvinas y el peso de la agenda internacional
El discurso coincidió con un clima de tensión entre Washington y Londres por la guerra con Irán. De acuerdo con versiones recogidas por la agencia Noticias Argentinas, Starmer rechazó pedidos del presidente estadounidense, Donald Trump, para que el Reino Unido se involucre de manera más directa en el conflicto. Esa disputa escaló cuando trascendió un correo interno del Pentágono que sugería revisar la posición de Estados Unidos sobre la soberanía de las Islas Malvinas como forma de presión diplomática.
Carlos III evitó aludir de forma directa a esas fricciones, pero sí advirtió que el mundo atraviesa “tiempos de gran incertidumbre”, con guerras que se extienden desde Europa hasta Medio Oriente y que impactan de lleno en las sociedades occidentales. En ese sentido, trazó un paralelismo entre el respaldo brindado por los aliados a Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el apoyo que hoy, afirmó, necesita Ucrania frente a la invasión rusa.
Ucrania, OTAN y el desafío climático
Al cerrar su exposición, el rey reclamó a Estados Unidos y a sus socios que sostengan la ayuda financiera y militar a Kiev, con el objetivo de alcanzar una “paz verdaderamente justa y duradera”. También destacó el rol de la OTAN como pilar de la seguridad euroatlántica y valoró la experiencia de las fuerzas armadas aliadas, tanto en el océano Atlántico como en regiones sensibles como el Ártico, atravesado por el deshielo polar.
Para el monarca, la combinación de amenazas geopolíticas, terrorismo, conflicto energético y crisis climática exige una determinación “inquebrantable” y una coordinación estrecha entre las democracias occidentales. El mensaje, cargado de simbolismo histórico, buscó reforzar el vínculo entre Estados Unidos y el Reino Unido en un momento en el que las disputas geopolíticas y la inestabilidad interna desafían el liderazgo global de ambas naciones.
“Nuestra alianza no puede dormirse en los laureles ni dar por sentado que los principios fundamentales perduran”, advirtió Carlos III ante el pleno del Congreso estadounidense.

