Desde el domingo por la tarde, un grupo de personas realizan cortes intermitentes en Ponce de León y Cangallo. Procuran mayores controles para evitar los excesos de los conductores de motos y automóviles. Los vecinos refieren que es común que allí se corran picadas. Una familia sufrió la séptima embestida contra su casa.

De la redacción de El Norte
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Un grupo de personas realizan cortes de manera intermitente desde el domingo a la tarde. Piden por mayores controles y por la construcción de barreras de protección para las viviendas ubicadas en la zona de peligro.
María del Valle Mathieu junto a su familia sufrió en la mañana de ese mismo día el séptimo choque contra su casa. “Eran alrededor de las 7 de las mañana cuando nos despertó un ruido tremendo, primero fue el estruendo y después el ruido del gas saliendo de la casilla destruida”, relató a Diario EL NORTE la desesperada mujer. “Inmediatamente vimos cómo el joven que conducía la moto que nos chocó huía del lugar”, manifestó también. “Estábamos durmiendo, me asusté mucho, tenemos miedo de que nos pase algo más grave”, dijo y agregó: “En la casa hay tres criaturas de 3, 5 y 9 años, ya no podemos dormir, mi marido trabaja de colectivero y necesita dormir tranquilo. Hace mucho tiempo que no podemos descansar sin miedo a que nos derrumben la casa”.
Sostiene que su caso no fue el único, que su vecina, una mujer de edad avanzada, también sufrió destrozos cuando se le metió un auto dentro de la vivienda.
María relata que la primera y la segunda vez que le chocaron el frente de la casa fueron motos y que no hizo denuncia porque los daños no fueron tan graves. En ese momento hicieron reclamos y colocaron radares de velocidad, pero los “chicos del barrio” los habrían destruido a piedrazos.
La tercera vez fue en el año 2018 con consecuencias más graves. Un Chevrolet Astra se les incrustó en la casa que sufrió importantes daños.
En el cuarto hecho le tocó el turno a otra moto que venía huyendo de la policía, y en el quinto otro automóvil le produjo daños a la reja de la propiedad.
El sexto choque tuvo lugar el 23 de octubre del año pasado cuando un joven de 27 años, que habría estado alcoholizado, venía conduciendo a toda velocidad un automóvil Renault Clío que se incrustó contra su vivienda. El conductor no habría logrado reducir la velocidad y dio de frente contra la propiedad impactando en la casilla de gas.
Milagrosamente nadie resultó lesionado. Debieron actuar policías, bomberos y una ambulancia de apoyo del SAME, ya que producto del choque contra el surtidor de gas domiciliario se produjo una fuerte pérdida que podría haber ocasionado una catástrofe. Debieron inclusive evacuar la zona.
“Ahora nos volvieron a chocar”, dice María, y agrega: “No podemos más, todavía estamos pagando los daños anteriores porque al dar positivo en alcoholemia, el seguro del conductor del Clío no se hace cargo”. Y concluyó diciendo que el conductor de la moto del último accidente huyó, que esperan autorización para revisar las cámaras de monitoreo. “Queremos que nos construyan barreras de protección para poder volver a dormir tranquilos”, pidió María.

