La guerra en Medio Oriente y el tablero energético para Argentina

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El economista y expresidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, evaluó que la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán abre una ventana de oportunidades geopolíticas para la Argentina, especialmente en el frente energético, aunque advirtió que el conflicto sumará vulnerabilidad al escenario financiero global.
En declaraciones radiales, Redrado señaló que el reciente superávit energético del país “nos da una independencia y una oportunidad” para posicionar a la Argentina como un proveedor confiable de energía para el mundo. En ese sentido, destacó el potencial de los recursos hidrocarburíferos no convencionales y el rol que puede jugar el país en la diversificación de las fuentes de abastecimiento a nivel internacional.
No obstante, el economista remarcó que el contexto bélico implicará para la economía global un período de “menor crecimiento” y, en términos financieros, “mayor vulnerabilidad”, con posibles impactos sobre el costo del financiamiento y la volatilidad de los mercados emergentes, entre ellos la Argentina.
Vulnerabilidad financiera y deuda pendiente
Redrado advirtió que, a pesar de las ventajas en materia energética, la principal fragilidad local se ubica en el frente financiero. “Donde somos vulnerables es en lo financiero. Argentina tiene una carga de deuda producto de malas políticas anteriores”, sostuvo, al detallar que aún restan pagar alrededor de US$ 9.000 millones durante este año.
Mirando más allá del corto plazo, el expresidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV) precisó que hacia el próximo año electoral los compromisos ascienden a otros US$ 27.000 millones, lo que obliga a diseñar una estrategia de financiamiento y de negociación de pasivos que reduzca la exposición del país a shocks externos.
Regímenes de largo plazo y estabilidad macro
Para Redrado, una de las claves es avanzar en la construcción de marcos estables que permitan anclar expectativas. Según afirmó, la Argentina necesita definir tres regímenes macroeconómicos de largo plazo: monetario, financiero y cambiario. “Eso marca las vulnerabilidades que tiene nuestro país”, remarcó, al insistir en que la falta de reglas previsibles desalienta inversiones productivas, incluso en sectores con alto potencial como la energía.
- Un régimen monetario que consolide la baja de la inflación.
- Un esquema financiero que ordene la deuda y el acceso al crédito.
- Un régimen cambiario previsible que reduzca la incertidumbre.
Inflación: factores que impulsaron la suba y qué se espera
El ex titular del BCRA también se refirió a la dinámica de precios. Tras la décima aceleración consecutiva de la inflación, que trepó al 3,4% en marzo, Redrado anticipó una desaceleración para el cuarto mes del año y detalló los componentes que empujaron el último dato del IPC medido por el INDEC.
De acuerdo con su análisis, “lo que hizo saltar la inflación del 2% al 3% es el tipo de cambio, un reacomodamiento de precios relativos, los combustibles y el precio de la carne”. Estos factores, explicó, se combinaron con ajustes sectoriales que se arrastraban de meses anteriores.
Desde la Fundación Capital, el centro de estudios que encabeza, no prevén movimientos bruscos del tipo de cambio oficial en el corto plazo y proyectan para este año una inflación anual similar a la de 2025, en un sendero de paulatina moderación. “Vemos una inflación del 2,7% para abril, quizás un poco menos”, estimó Redrado.
“Argentina tiene una oportunidad histórica de consolidarse como actor energético relevante, pero debe ordenar su frente financiero y avanzar en regímenes estables de largo plazo”, enfatizó el economista.
En síntesis, el conflicto en Medio Oriente reconfigura el mapa energético mundial y ofrece una chance para que la Argentina fortalezca su perfil exportador, siempre y cuando logre reducir sus vulnerabilidades financieras y encauzar la inflación hacia niveles compatibles con el crecimiento sostenido.

