Frugoni admite irregularidades y reaviva polémica por obras

Declaración patrimonial de Frugoni vuelve a poner foco en la obra pública

Carlos María Frugoni, ex titular de AUSA y actual funcionario nacional

NewsITe

Carlos María Frugoni, actual secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía del gobierno de Javier Milei y ex presidente de Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA), quedó nuevamente bajo la lupa tras reconocer irregularidades en su declaración jurada patrimonial vinculada a bienes en el exterior.

“Es todo verdad, cometí un error”, admitió el funcionario, al ser consultado por las inconsistencias detectadas en su patrimonio. La confesión reactivó el debate sobre los controles en la alta función pública y volvió a poner en primer plano su paso por la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión del PRO.

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Frugoni estuvo al frente de AUSA entre 2015 y 2023, período en el que trabajó estrechamente con Felipe Miguel, entonces jefe de Gabinete porteño. En esos años se ejecutaron algunas de las obras más emblemáticas y discutidas de la administración capitalina, entre ellas el Paseo del Bajo, los viaductos ferroviarios y la implementación del sistema de peaje inteligente Free Flow en las autopistas urbanas.

Varios de esos proyectos quedaron atravesados por cuestionamientos públicos y causas judiciales. El caso más resonante fue el del Paseo del Bajo, una obra estimada en más de 650 millones de dólares que derivó en denuncias por presuntas irregularidades en las licitaciones, redeterminaciones de precios y supuestas ventajas a determinadas empresas contratistas. La investigación incluyó acusaciones por administración fraudulenta y violación de los deberes de funcionario público contra ex funcionarios, entre ellos el propio Frugoni, aunque luego se dictaron sobreseimientos que actualmente se encuentran apelados.

Las decisiones en AUSA bajo la órbita de Felipe Miguel

Durante su mandato en AUSA, Frugoni también avaló la concesión de un predio de alrededor de 5.000 metros cuadrados en el barrio porteño de Palermo a una compañía privada, con un canon mensual cercano a los 2.000 dólares y una extensión del contrato hasta 2049. La operación generó fuertes críticas de la oposición y de organizaciones civiles por haberse concretado mediante adjudicación directa y sin una evaluación pública exhaustiva sobre el valor del terreno ni sobre la conveniencia económica para el Estado.

Ese tipo de decisiones consolidaron a Frugoni como una figura central en la estrategia de infraestructura del PRO en la Ciudad, pero al mismo tiempo alimentaron sospechas sobre los criterios de transparencia en la gestión de la obra pública.

  • Ejecución de grandes obras viales, como el Paseo del Bajo.
  • Implementación de peaje inteligente Free Flow en autopistas urbanas.
  • Concesiones a privados cuestionadas por su modalidad de adjudicación.

La trayectoria de Frugoni en AUSA, bajo la jefatura de Gabinete de Felipe Miguel, y su actual rol en el Ministerio de Economía, bajo la órbita de Luis Caputo, reavivan el escrutinio sobre sus decisiones en materia de infraestructura y la consistencia de sus declaraciones patrimoniales.

Con su desembarco en el área económica del gobierno libertario, el vínculo político y operativo entre Frugoni y Miguel vuelve a ser observado con atención por el arco opositor y por organismos de control. En un contexto de ajuste y revisión del gasto en obra pública, el caso suma presión sobre la exigencia de explicar el origen de los bienes de los funcionarios, los procesos de contratación y la forma en que se administraron proyectos millonarios que modificaron la fisonomía de la Ciudad de Buenos Aires.

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