Pakistán media entre EE.UU. e Irán para frenar la escalada

Islamabad busca una salida diplomática ante la tensión entre Washington y Teherán.

Pakistán se posiciona como un actor clave en el intento por desactivar la escalada entre Estados Unidos e Irán, en un contexto de fuerte tensión militar y riesgos para la seguridad en Medio Oriente y las rutas energéticas mundiales. El ministro del Interior, Mohsin Naqvi, aseguró que el primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del Ejército, Asim Munir, están llevando adelante gestiones para facilitar canales de diálogo que permitan alcanzar una “paz duradera”.

Las declaraciones fueron realizadas durante una reunión en Islamabad con la encargada de negocios de la Embajada estadounidense, Natalie A. Baker. Según informó el Ministerio del Interior paquistaní, las partes analizaron en detalle la situación regional y revisaron los avances de la segunda ronda de conversaciones que se espera se desarrolle en la capital paquistaní. El objetivo central es evitar una mayor confrontación militar que ponga en riesgo la estabilidad de toda la región.

Naqvi expresó su esperanza de que tanto Washington como Teherán “den una oportunidad a la diplomacia y a una solución pacífica”. La intervención de Pakistán se da en un escenario marcado por ataques militares, advertencias cruzadas y decisiones que afectan directamente el transporte aéreo y marítimo, claves para el comercio global y, en particular, para el suministro de petróleo.

Estados Unidos pide a sus ciudadanos que abandonen Irán

En paralelo a estas gestiones diplomáticas, el Departamento de Estado de Estados Unidos instó a todos los ciudadanos estadounidenses que se encuentran en Irán a abandonar el país lo antes posible. La advertencia se conoció luego de que Teherán reabriera parcialmente su espacio aéreo, que había sido cerrado tras el inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

A través de la Oficina de Asuntos Consulares y mediante publicaciones en redes sociales, Washington recomendó a sus nacionales seguir con atención los medios locales, mantenerse en permanente contacto con las aerolíneas y evaluar salidas tanto aéreas como terrestres. Se mencionó la posibilidad de viajar por frontera hacia Armenia, Azerbaiyán, Turquía y Turkmenistán, mientras que se desaconseja de manera enfática dirigirse a Afganistán, Irak o la zona limítrofe entre Pakistán e Irán, donde la situación sigue siendo volátil.

Tensión en las rutas marítimas y el estrecho de Ormuz

La escalada también se traslada al ámbito marítimo. El Departamento de Guerra de Estados Unidos informó que sus fuerzas interceptaron en el Océano Índico un petrolero vinculado a Irán, identificado como “Majestic X”, que transportaba crudo iraní. Washington sostiene que este tipo de operativos busca desarticular redes de comercio ilícito y cortar los flujos de financiamiento que podrían reforzar la capacidad militar de Teherán.

“Continuaremos con la vigilancia marítima global para desarticular redes ilícitas e interceptar buques que brindan apoyo material a Irán, dondequiera que operen”, remarcó el Departamento a través de la red social X. Este tipo de acciones aumenta la percepción de riesgo en las principales rutas navieras por donde se mueve buena parte del petróleo que abastece a los mercados internacionales.

En respuesta y en un gesto de reafirmación de soberanía, Irán reforzó su control sobre el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita una porción significativa del comercio mundial de hidrocarburos. Autoridades iraníes confirmaron que ya comenzaron a percibir ingresos por peajes cobrados a los buques que cruzan este corredor marítimo, con tarifas que varían según el tipo de nave, el volumen de carga y los riesgos asociados.

Peajes iraníes y bloqueo naval estadounidense

Un legislador iraní, citado por la agencia semioficial Tasnim, detalló que los ingresos provenientes de estos peajes están siendo transferidos a la cuenta unificada del tesoro y, en algunos casos, directamente al Banco Central. El esquema de tarifas forma parte de la estrategia de Teherán para consolidar su influencia sobre el estrecho de Ormuz, especialmente después de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel y del endurecimiento de las sanciones.

Al mismo tiempo, Estados Unidos mantiene un bloqueo naval que afecta a los buques que entran y salen de Irán, como parte de las medidas de presión implementadas luego del fracaso de las recientes conversaciones de paz en Islamabad. Este escenario combina sanciones económicas, advertencias consulares, movimientos militares y medidas unilaterales de control de rutas, configurando un tablero de alta complejidad geopolítica.

En este contexto de máxima tensión, Pakistán intenta capitalizar su posición geográfica y sus vínculos con ambos países para impulsar la vía diplomática y evitar que un nuevo conflicto abierto sacuda aún más a Medio Oriente y al mercado energético global.

La comunidad internacional sigue con atención estos movimientos. Para países importadores de energía, como la Argentina, la estabilidad en el estrecho de Ormuz y en el vínculo entre Washington y Teherán resulta clave: cualquier interrupción prolongada en el flujo de crudo puede traducirse en incremento de precios, presiones inflacionarias y mayor incertidumbre económica. De allí la relevancia de las gestiones que se realizan en Islamabad en busca de una salida negociada.

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