Reforma electoral: el oficialismo choca con la falta de apoyos

NewsITe
El Poder Ejecutivo presentó oficialmente en el Senado un proyecto de reforma electoral que propone eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), endurecer las condiciones para el reconocimiento de los partidos políticos y suprimir el financiamiento público de las campañas. Sin embargo, las cuentas en el Congreso muestran que el oficialismo está lejos de reunir los votos necesarios para avanzar con cambios de esta magnitud.
De acuerdo con fuentes parlamentarias, la iniciativa ingresó a la Cámara alta en horas de la tarde y plantea un giro profundo respecto del esquema electoral vigente desde 2009. La eliminación de las PASO es el núcleo del debate, ya que de aprobarse se pondría fin al mecanismo que hoy ordena las internas y define candidaturas presidenciales y legislativas a nivel nacional.
En el Senado, las reformas electorales requieren una mayoría agravada de 37 votos, mientras que en Diputados se necesitan al menos 129 voluntades. Aunque el oficialismo logró tejer una mayoría circunstancial junto a sectores de la UCR, el PRO, Provincias Unidas y bloques provinciales de Misiones, Chubut, Neuquén, Salta, Tucumán y Santa Cruz, esos acuerdos no se expresan de manera uniforme frente a la supresión de las PASO.
“Acá mandan los números, con lo cual veremos hasta dónde podemos avanzar”, reconoció una legisladora oficialista ante la consulta periodística, admitiendo que el escenario es incierto. La resistencia se concentra, principalmente, en las bancadas de la UCR y el PRO, además del interbloque justicialista, que en conjunto controlan un volumen clave de bancas.
La posición de la oposición y el rol de las PASO
Desde el radicalismo, el diputado Maximiliano Abad advirtió que eliminar las primarias sin ofrecer un mecanismo alternativo transparente implicaría un retroceso institucional. Para el referente de la UCR, las PASO permitieron ordenar la interna de los frentes y alianzas que se multiplicaron en los últimos años, evitando que las listas se definan sólo en mesas de negociación entre dirigentes.
“La eliminación de las PASO sin pensar un sistema alternativo de carácter público y con garantías judiciales es volver atrás, a un esquema donde un puñado de dirigentes decide la totalidad de las listas”, sostuvo Abad, aunque aclaró que su espacio está dispuesto a discutir modificaciones parciales al sistema.
En ese sentido, algunos bloques aliados al Gobierno analizan proponer un esquema intermedio: mantener las PASO pero volverlas optativas y limitar su realización a los casos en que existan más de una lista en competencia dentro de un mismo frente. Esta alternativa apunta a reducir costos y despliegue logístico, pero choca con la decisión del oficialismo de recortar al máximo el financiamiento estatal de los procesos electorales.
Escenario hacia 2027 y debate pendiente
Dentro de La Libertad Avanza, la prioridad pasa por evitar una nueva suspensión de las primarias para las elecciones de 2027, como ocurrió en 2025, y por avanzar al menos en la eliminación de la obligatoriedad de realizar las PASO en agosto. La intención es ganar flexibilidad en el calendario electoral y al mismo tiempo achicar el gasto público vinculado a la organización de comicios.
Especialistas en derecho electoral señalan que cualquier reforma de este tipo debería garantizar reglas claras con suficiente antelación, para no afectar la previsibilidad del sistema político ni la planificación de los partidos. También advierten que, si las PASO se eliminan o modifican sustancialmente, será necesario definir un mecanismo alternativo para resolver las internas y asegurar la participación ciudadana en la selección de candidaturas.
Con un Congreso fragmentado y sin mayorías propias, el Gobierno enfrenta el desafío de negociar artículo por artículo. El desenlace del debate no sólo definirá el futuro de las PASO, sino también el modelo de competencia política que regirá las elecciones nacionales en los próximos años.

