La balanza energética, clave en el superávit externo de marzo

NewsITe
La balanza comercial energética volvió a convertirse en uno de los pilares del sector externo argentino. En marzo de 2026, el intercambio de energía dejó un superávit de US$ 1.096 millones, cifra que explicó el 43% del saldo positivo total del comercio exterior durante ese mes, de acuerdo con un informe privado.
El resultado se alcanzó gracias a exportaciones por US$ 1.235 millones frente a importaciones por apenas US$ 145 millones, lo que marca una fuerte reducción de las compras al exterior respecto de años anteriores, cuando el país registraba un marcado déficit en energía.
En el acumulado del primer trimestre de 2026, el sector energético generó un ingreso adicional de US$ 294 millones en comparación con igual período del año anterior. El dato surge de un trabajo del economista Nadin Argañaraz, al que tuvo acceso Noticias Argentinas, donde se destaca que la mejora se explica casi íntegramente por cambios en los volúmenes comercializados.
Más exportaciones y menos importaciones
Según el informe, el incremento trimestral de US$ 294 millones se descompone en mayores exportaciones por US$ 53 millones y menores importaciones por US$ 240 millones. Es decir, el país no sólo vendió más energía al mundo, sino que además necesitó comprar menos, en parte por una mejor oferta interna y por condiciones climáticas y de demanda más favorables.
Al analizar la variación de precios internacionales, el trabajo remarca que la caída de las cotizaciones restó US$ 248 millones al saldo final del período. No obstante, ese impacto negativo fue compensado con creces por el “efecto cantidades”: el saldo extra por este concepto fue positivo en US$ 542 millones, lo que permitió sostener y ampliar el superávit.
Impacto de precios y cantidades en la balanza energética
- El ahorro de US$ 240 millones en importaciones se explicó por menores precios (US$ 70 millones) y por una caída en los volúmenes comprados (US$ 170 millones).
- El contexto de mayor producción local, en especial de gas y petróleo no convencional, redujo la necesidad de recurrir al mercado externo.
- La mejora de la balanza energética colabora con el objetivo oficial de acumular divisas y aliviar las presiones sobre el tipo de cambio y las reservas del Banco Central.
“Con relación al efecto cantidades, el saldo extra fue positivo por US$ 542 millones”, señala el informe de Nadin Argañaraz, al destacar el peso del crecimiento en volúmenes exportados y la baja en las compras externas.
De cara al resto de 2026, los analistas coinciden en que la evolución de la balanza energética estará atada a la combinación de factores externos —como la trayectoria de los precios internacionales del crudo y el gas— e internos, entre ellos el avance de la infraestructura de transporte y la estabilidad regulatoria. Si se mantiene la tendencia de mayor producción y menores importaciones, el sector podría consolidarse como un generador estructural de divisas para la economía argentina.

