La inflación se acelera otra vez y crece la preocupación

NewsITe
La inflación volvió a encender una luz de alerta luego de que el INDEC informara que el índice de precios al consumidor de marzo se aceleró al 3,4% mensual. Tras conocerse el dato, el presidente Javier Milei pidió “paciencia” y atribuyó la suba, principalmente, a factores de estacionalidad. Sin embargo, distintos economistas advierten que el fenómeno responde a causas más profundas y estructurales.
Un informe de la consultora Epyca analizó el cambio de tendencia: de un período de desinflación, que incluso permitió volver a registros de un dígito mensual, se pasó a una nueva fase de aceleración. En los primeros meses de la gestión, la baja de la inflación fue rápida y visible, algo inusual en la historia reciente de la Argentina. Pero, según el trabajo, ese alivio tuvo un costo elevado: una fuerte licuación del salario real y un retraso del tipo de cambio oficial.
De acuerdo con Epyca, ese esquema mostró señales de agotamiento hacia mayo y junio de 2025. En ese momento, los salarios comenzaron a recomponer parte de lo perdido y el dólar empezó a subir hasta alcanzar el techo de la banda cambiaria. En paralelo, la inflación dejó atrás su piso de mayo —el más bajo en años— y encadenó diez meses consecutivos de suba, rompiendo la expectativa de una desinflación sostenida.
El Fondo Monetario Internacional también advirtió sobre este cambio de escenario. En su revisión más reciente, el organismo señaló que la escalada inflacionaria complica el frente cambiario: por un lado, encarece el costo de mantener un tipo de cambio real competitivo; por otro, dificulta la acumulación de reservas internacionales, un punto clave del programa económico.
Presión sobre el equilibrio fiscal y riesgos hacia adelante
La suba de precios impacta de lleno en el equilibrio fiscal, uno de los pilares del discurso oficial. A medida que la inflación se acelera, se multiplican los conflictos con provincias por la demora o reducción en las transferencias de fondos, con las empresas de transporte por los subsidios y con proveedores del Estado a los que se les difieren pagos. Para Epyca, muchas de estas prácticas funcionan como “tácticas contables” para preservar, en los papeles, el superávit o el equilibrio de las cuentas públicas.
Aun así, en los mercados y entre los analistas hay expectativa de que el dato de abril muestre una leve moderación y marque el inicio de un nuevo sendero descendente. La apuesta oficial pasa, otra vez, por usar el tipo de cambio como ancla, en un contexto favorecido por la liquidación de la cosecha gruesa y una mayor oferta de divisas en el mercado.
- Reaparición del dólar como ancla nominal, apoyado en la cosecha.
- Riesgo de repetir el patrón de 2025: apreciación en el primer semestre y tensión cambiaria en la segunda mitad del año.
- Advertencias por regulaciones como encajes elevados que frenan la demanda de dólares hoy, pero pueden potenciarla mañana.
“El tipo de cambio ‘de equilibrio’ no debería diferenciarse por semestres; pero tampoco puede haber un equilibrio si el Banco Central mantiene los encajes en niveles récord para contener que esos pesos demanden dólares”, advierte la consultora Epyca.
De cara a los próximos meses, la gran incógnita es si el Gobierno logrará consolidar una baja sostenida de la inflación sin repetir el esquema de atraso cambiario y licuación de ingresos que marcó la primera etapa de la gestión. El resultado de esa ecuación definirá no sólo el humor social, sino también la estabilidad macroeconómica y la viabilidad política del programa oficial.

