El ajuste pega fuerte en la Provincia: más desocupación y salarios débiles

La Provincia de Buenos Aires atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años en materia laboral. De acuerdo con el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la tasa de desocupación bonaerense trepó al 9,5% en el cuarto trimestre de 2025, por encima del promedio nacional, que se ubica en 7,5%. El deterioro se da en un distrito que concentra el 38% de la población del país, lo que amplifica el impacto social del ajuste.
El estudio advierte que desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada se perdieron 96.243 puestos de trabajo registrados en la provincia, lo que representa el 34,3% de los 280.833 empleos formales destruidos a nivel nacional. La combinación de recorte del gasto público, caída del consumo interno, reducción de subsidios y menor inversión en sectores productivos tradicionales aparece como telón de fondo de este escenario.
La situación laboral es aún más compleja si se mira más allá del indicador de desocupación. El 16,5% de las personas que hoy tienen trabajo en PBA está buscando activamente otro empleo, lo que revela problemas de ingresos, precariedad y falta de estabilidad. A la par, caen la tasa de empleo y la de actividad, un doble movimiento que, según el CEPA, refleja el desaliento de quienes dejan de buscar trabajo ante la falta de oportunidades.
Jóvenes, los más golpeados por la crisis laboral
Entre las personas de 14 a 29 años el impacto es todavía más severo. En el último tramo de 2025, la desocupación alcanzó al 16,8% de las mujeres jóvenes y al 16,2% de los varones, con subas de hasta casi 5 puntos porcentuales respecto de 2023. Se trata de valores que duplican con holgura el promedio nacional y marcan una alarma sobre el futuro inmediato del mercado de trabajo.
Los especialistas advierten que el desempleo juvenil no solo retrasa la autonomía económica, sino que condiciona decisiones clave: la posibilidad de seguir estudiando, de irse de la casa familiar, de formar un hogar propio o de acceder a una vivienda. Cuando estas dificultades se sostienen en el tiempo, tienden a consolidar trayectorias laborales inestables, con más informalidad y menores ingresos.
Caída del salario real y avance de la informalidad
El informe también analiza la evolución de los ingresos de los trabajadores registrados del sector privado. Medidos a precios constantes, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 el salario real promedio en el Gran Buenos Aires apenas creció 2,3%, uno de los peores desempeños del país, solo superado por Tucumán y Tierra del Fuego. En el resto de la Provincia la mejora fue del 4% y en el promedio nacional del 3,05%.
Ese magro avance se diluye si se mira el detalle anual: mientras 2024 cerró con un leve aumento real del 2,5%, en 2025 se registró una caída que borró prácticamente la mejora previa. Tomando como referencia un IPC alternativo 2017/2018 elaborado por el INDEC pero no publicado, la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados del GBA sería incluso mayor, con una brecha cercana a los 8 puntos porcentuales respecto de noviembre de 2023.
- Destrucción de casi 100.000 empleos registrados en PBA desde el cambio de gobierno.
- Desocupación juvenil que supera el 16% y duplica el promedio nacional.
- Salarios reales prácticamente estancados y fuerte deterioro en el GBA.
- Al menos 16,5% de los ocupados buscando otro empleo por bajos ingresos o malas condiciones.
“El recorte del gasto público nacional y la retracción de la demanda interna golpearon de manera desproporcionada al conurbano bonaerense, donde se concentra buena parte del empleo industrial y de los trabajadores que dependen del mercado interno”, advierte el CEPA en su informe.
Jubilaciones por debajo del promedio nacional
El CEPA también pone la lupa sobre la situación de los jubilados bonaerenses. La Provincia concentra alrededor del 40% de los beneficiarios del país, casi 2,8 millones de personas. Sin embargo, el haber medio se ubica en $541.901, muy por debajo del promedio nacional de $602.274 y lejos de cubrir dos salarios mínimos.
Para el centro de estudios, este dato sintetiza el impacto del ajuste sobre los sectores de mayor vulnerabilidad: para millones de bonaerenses, el deterioro de las jubilaciones no es una abstracción estadística, sino una realidad cotidiana que se traduce en dificultades para afrontar gastos básicos como alimentos, medicamentos y servicios.
En un contexto de inflación alta, actividad económica enfriada y aumento de la informalidad, el trabajo, los ingresos y la protección social aparecen como ejes centrales del debate sobre el rumbo económico. La Provincia de Buenos Aires, por su peso demográfico y productivo, se consolida como el principal escenario donde se mide el costo social de las políticas de ajuste.

