Caamaño prevé una baja inflacionaria lenta hasta 2026

El economista advierte por un proceso desinflacionario no lineal

Gabriel Caamaño analiza la dinámica de la inflación en Argentina

NewsITe

El economista Gabriel Caamaño analizó la dinámica reciente de la inflación en la Argentina y sostuvo que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mantendrá la tendencia a la baja, aunque de manera paulatina y con altibajos, lejos de una caída brusca o definitiva en el corto plazo.

En declaraciones radiales, Caamaño se refirió al dato de inflación de marzo, que registró un incremento del 3,4% según el INDEC. A partir de ese resultado, remarcó que no se espera una desaceleración marcada e inmediata, sino un proceso “gradual” en el que pueden aparecer meses con cierta suba y otros con alivio en los precios.

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El especialista comparó el escenario actual con lo ocurrido el año pasado durante mayo, junio y julio, cuando se observaron algunos meses de moderación inflacionaria que no alcanzaron para consolidar un cambio de régimen. “La inflación va a bajar, pero los procesos desinflacionarios no son lineales”, apuntó, al recordar que la economía argentina arrastra, desde hace décadas, intentos incompletos de estabilización de precios.

Advertencia sobre las anclas fiscal y cambiaria

Caamaño señaló que la política económica enfrenta tensiones en sus principales anclas. Afirmó que el ancla fiscal se encuentra “bajo presión” por las dificultades para sostener el ajuste de las cuentas públicas, mientras que el ancla cambiaria “aflojó desde el año pasado” tras los sucesivos movimientos en el tipo de cambio oficial.

En ese contexto, advirtió que los ajustes en el dólar oficial, en una economía que venía utilizando el tipo de cambio como referencia para contener precios, generan “impases desinflacionarios”, es decir, pausas o retrocesos en la baja de la inflación. A esto se suma, según su mirada, la falta de una estrategia monetaria nítida.

“No hay nadie que haga relevo porque no hay un régimen monetario claro”, sostuvo Caamaño, al cuestionar la ausencia de un marco integral y consistente de política económica que ordene expectativas y sirva de guía para los agentes económicos.

Proyecciones de inflación y desafíos hacia 2027

Al trazar un panorama de mediano plazo, Caamaño ratificó que su proyección de inflación anual para 2026 se ubica en torno al 29% o 30%, un nivel inferior al esperado para 2025, pero que, a su juicio, implicará una baja “poco significativa” respecto del año previo. Es decir, observa una tendencia a la moderación, aunque sin un salto contundente hacia la estabilidad.

De cara a 2027, el economista enumeró varios focos de preocupación: la evolución de la actividad económica, el comportamiento de los ingresos, la tasa de empleo y la situación de las reservas del Banco Central (BCRA). Estos factores, subrayó, serán determinantes para evaluar si el proceso desinflacionario puede sostenerse sin afectar de manera profunda el tejido social y productivo.

Caamaño también puso el foco en el deterioro del poder adquisitivo: “Los ingresos reales están muy deprimidos y siguen cayendo”, advirtió. No obstante, abrió una ventana de expectativa al señalar que durante el segundo trimestre del año podrían aparecer “chances” de recuperación parcial de los salarios y de la actividad, siempre y cuando se mantenga cierta estabilidad cambiaria y se atenúen los aumentos de precios regulados.

En síntesis, el diagnóstico del economista apunta a un escenario de inflación en descenso, pero con un recorrido largo, irregular y condicionado por la consistencia del programa fiscal y monetario, el nivel de reservas y la capacidad de recomponer el poder de compra de los hogares sin reavivar las presiones inflacionarias.

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