Nafta: el Gobierno descarta bajas pese a caída del Brent

El precio en los surtidores seguirá sin cambios, al menos por ahora

Mientras el precio internacional del crudo Brent retrocedió con fuerza hasta ubicarse en torno de los 88 dólares por barril, en la Argentina el valor de la nafta en los surtidores no mostrará por el momento señales de alivio. El Gobierno de Javier Milei analiza una compleja ecuación que combina tipo de cambio, carga impositiva, valor de referencia del barril local y la estrategia comercial de YPF antes de definir cualquier movimiento una vez que venza el congelamiento dispuesto para moderar el índice de inflación de abril.

De acuerdo con fuentes del sector energético consultadas por distintos analistas, en la Casa Rosada y en las petroleras está prácticamente descartado un ajuste a la baja atado directamente a la reciente caída del Brent. La postura dominante es que los precios internos solo podrían revisarse si el valor internacional del crudo perforara con fuerza la actual franja y se acercara a los 60 dólares por barril, lo que implicaría un descenso cercano al 32%. En el corto plazo, esa hipótesis aparece lejana por los daños en la infraestructura petrolera de Medio Oriente y las dificultades para recomponer rápidamente la producción.

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En este contexto, las naftas en el mercado local continúan alineadas con un barril de referencia cercano a los 90 dólares. Las compañías refinadoras, además, buscan recomponer márgenes tras varios meses de atrasos respecto de la evolución de los costos y el tipo de cambio. Algunas empresas incluso evalúan instrumentos de cobertura financiera, como seguros de precio o esquemas de hedging, para morigerar el impacto de eventuales bajas del crudo internacional sobre sus balances.

Impuestos y nafta: una estructura que explica la resistencia a bajar

La estructura impositiva se consolida como uno de los factores centrales a la hora de entender por qué los aumentos se trasladan con rapidez al surtidor, mientras que las reducciones del crudo no se reflejan con la misma velocidad. Un informe de la consultora Focus Market estima que el 46,6% del precio que paga el automovilista en la bomba corresponde a impuestos. De ese porcentaje, 41,5 puntos se destinan a la Nación, 3 puntos a las provincias y 2,1 a los municipios.

En los últimos meses, la política de precios que viene aplicando YPF, sumada a la decisión del Gobierno de suspender la suba programada en el impuesto a los combustibles y a la autorización de un mayor corte con bioetanol en la refinación, logró amortiguar parcialmente el impacto del salto del petróleo sobre los valores internos. Sin ese freno impositivo, el titular del IARAF, Nadin Argañaraz, calculó que el litro de nafta súper podría haberse disparado hasta los 2.250 pesos en la ciudad de Buenos Aires.

Del estrecho de Ormuz al bolsillo argentino

La escalada geopolítica en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo, fue determinante en la dinámica reciente de los combustibles. Desde el inicio de las hostilidades en esa zona clave, la nafta y el gasoil en la Argentina acumularon subas del 23%, aun cuando la brecha con la paridad de exportación se mantiene cercana al 15%.

El impacto sobre la inflación no es menor. Dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), los combustibles representan alrededor del 3,8% de la canasta. Esto implica que cada aumento del 10% en los surtidores suma, en forma directa, unos 0,38 puntos porcentuales a la inflación mensual. Ante un escenario en el que el alza de precios ya corre por encima de las previsiones oficiales, el Poder Ejecutivo optó por congelar las naftas durante 45 días con el objetivo de evitar un nuevo empuje sobre el resto de los precios.

Sin embargo, la suba previa de los combustibles ya se trasladó a toda la cadena logística: elevó los costos de transporte y distribución, y terminó incidiendo en los valores de bienes y servicios en general. Por esa razón, aun si se habilitara una baja de los combustibles, el Gobierno no espera un retroceso significativo del resto de los precios, en un país donde la inercia inflacionaria vuelve muy difícil la marcha atrás una vez que los ajustes se consolidan.

Combustibles por encima de la inflación general

Las estadísticas recientes muestran que la nafta y el gasoil corrieron por delante del resto de los precios de la economía. En el último año, los combustibles acumularon incrementos de hasta 63,6%, casi el doble del avance registrado por el nivel general de precios, que se ubicó en torno del 33,1%. Esta dinámica deja a los automovilistas frente a un escenario de fuerte presión sobre sus gastos cotidianos, mientras el Gobierno intenta balancear la necesidad de anclar expectativas inflacionarias con la presión de las petroleras para recomponer sus ingresos.

En definitiva, aun con un petróleo internacional que se desinfla tras la reapertura del estrecho de Ormuz, el bolsillo de los argentinos no verá en el corto plazo un alivio en los surtidores. La combinación de impuestos altos, precios internos atados a un barril de referencia elevado, costos logísticos presionados y una inflación que ya absorbió los aumentos anteriores explica por qué, más allá del Brent, la nafta en la Argentina seguirá sin bajar.

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