AIE alerta por histórica caída en la demanda mundial de petróleo

La guerra entre Estados Unidos e Irán reconfigura el mapa energético

Buques petroleros en zona de conflicto en Medio Oriente

NewsITe

La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que la guerra entre Estados Unidos e Irán provocará un cambio drástico en el mercado petrolero mundial, con una fuerte caída en la demanda y un escenario de precios altos e inestabilidad geopolítica. De acuerdo con su último Informe del Mercado Petrolero, al que accedió Noticias Argentinas, el organismo prevé que en 2026 la demanda global de crudo se reduzca en un promedio de 80.000 barriles diarios, un giro completo frente a las proyecciones previas que estimaban un crecimiento de 730.000 barriles por día.

El derrumbe del consumo se hará sentir con mayor fuerza en el segundo trimestre de 2026, cuando la AIE proyecta una reducción de 1,5 millones de barriles diarios. Se trataría de la caída más pronunciada desde el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre el transporte, la actividad industrial y el consumo de combustibles, un antecedente que todavía pesa sobre las economías desarrolladas y emergentes.

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El informe subraya que la combinación de escasez de oferta y precios en alza está destruyendo demanda en distintos sectores, desde el transporte marítimo y terrestre hasta la industria pesada. A esto se suma la incertidumbre sobre la duración del conflicto y las crecientes tensiones militares en el Golfo Pérsico, una de las zonas más sensibles para el flujo de energía hacia Europa y Asia.

Histórica interrupción del suministro y presión sobre los precios

Según la AIE, el suministro mundial de petróleo se desplomó en marzo en 10,1 millones de barriles diarios, hasta ubicarse en torno a los 97 millones de barriles por día. La caída está directamente relacionada con los ataques reiterados a infraestructura energética en Medio Oriente y con las restricciones al movimiento de buques a través del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte crucial del comercio mundial de crudo.

La agencia prevé que el transporte de petróleo por vía marítima también sufrirá un freno: estima que en 2026 el volumen global de crudo transportado caerá en torno a 1 millón de barriles diarios, hasta ubicarse en 82,9 millones de barriles. Este cuello de botella genera tensiones en los mercados de productos refinados, encarece los fletes y suma presión a las economías importadoras, entre ellas las de América latina.

Reservas en baja y un salto récord en las cotizaciones

Las reservas mundiales observadas de petróleo se redujeron en 85 millones de barriles solo en marzo, con un fuerte recorte de 205 millones de barriles fuera del Golfo Pérsico, a raíz de la interrupción de los flujos a través de Ormuz. La contracción de los inventarios, combinada con la incertidumbre militar, disparó los precios internacionales.

  • La AIE reportó el mayor aumento mensual de precios del petróleo del que se tenga registro histórico.
  • Los mercados reaccionan a la escasez física, al riesgo de nuevos ataques y a la posibilidad de un bloqueo prolongado de las rutas marítimas clave.

Un breve alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos aportó algo de alivio, pero el organismo aclaró que aún no está claro si este gesto se traducirá en una paz duradera ni en la normalización de los flujos marítimos. La reanudación plena del tráfico por el Estrecho de Ormuz aparece como la variable central para moderar los precios, recomponer la oferta y contener el impacto negativo sobre la economía global.

El rol de Estados Unidos y los riesgos de un bloqueo prolongado

La tensión escaló luego de que el entonces presidente estadounidense Donald Trump amenazara con bloquear cualquier barco que intentara entrar o salir del estrecho de Ormuz. Poco después, el Comando Central de Estados Unidos anunció la implementación de un bloqueo sobre “todo el tráfico marítimo que entre y salga de los puertos iraníes”, medida que profundiza la incertidumbre sobre el futuro del mercado energético.

Para la AIE, mientras persista el riesgo de interrupciones en Ormuz, la volatilidad del mercado petrolero seguirá elevada y los países importadores deberán prepararse para un escenario prolongado de precios altos y disponibilidad limitada de crudo.

En este contexto, los analistas advierten que las naciones consumidoras, incluida la Argentina, deberán reforzar sus estrategias de diversificación de proveedores, impulso a las energías alternativas y mejora de la eficiencia energética, a fin de atenuar el impacto de una crisis cuya magnitud ya se compara con la vivida durante la pandemia.

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