Una fecha para celebrar el beso y sus efectos en el bienestar

Con el paso del tiempo, la efeméride se consolidó como una oportunidad para reflexionar sobre el rol del beso en las relaciones humanas: construir vínculos, expresar afecto, bajar el estrés y hasta aportar a la salud general. Diversos estudios científicos sostienen que al besar se liberan hormonas como dopamina, oxitocina y endorfinas, claves en la sensación de placer, apego y bienestar.
Sobre el origen del beso existen varias teorías, pero los registros más antiguos apuntan al oriente, en particular a la India. En templos de esa región se hallaron figuras talladas en piedra que muestran a personas besándose, señal de que esta práctica tiene miles de años y una fuerte carga simbólica, ligada tanto a la sensualidad como a la expresión de afecto.
Qué pasa en el cuerpo cuando nos besamos
Lejos de ser un gesto pasivo, besar moviliza el cuerpo. Especialistas en psicología clínica señalan que al besar se pueden activar hasta 36 músculos faciales y que la frecuencia cardíaca aumenta en pocos segundos, lo que genera una ligera sensación de excitación y energía.
Investigaciones médicas indican que los besos tienen un leve efecto analgésico: ayudan a reducir la percepción de distintos tipos de dolor gracias a la liberación de endorfinas, los “opiáceos naturales” del organismo. No sustituyen a un tratamiento médico, pero sí pueden colaborar en una sensación general de alivio.
Además, besar contribuye a disminuir el estrés. Estudios universitarios mostraron que esta práctica baja los niveles de cortisol –conocida como la hormona del estrés– y, al mismo tiempo, incrementa las sustancias asociadas al afecto, como la oxitocina, lo que favorece el buen ánimo y la conexión con otras personas.
Beneficios de besar para la salud
El Instituto Superior de Ciencias de la Salud y otras entidades especializadas destacan una serie de beneficios concretos ligados al acto de besar, que incluyen tanto aspectos físicos como emocionales:
- Quema de calorías: un beso intenso de unos tres minutos puede consumir alrededor de 12 calorías, convirtiéndose en un pequeño complemento para quienes cuidan su peso.
- Mejora del ánimo y la autoestima: besar y ser besado refuerza la sensación de valoración personal, cercanía y pertenencia.
- Bienestar emocional: la liberación de oxitocina vincula el beso con etapas clave como el enamoramiento, la vida sexual, el parto y la lactancia, siempre asociadas con el contacto físico y el cariño.
- Protección frente a la tristeza: las endorfinas que se liberan durante un beso funcionan como antídoto frente a la depresión, la angustia y el desánimo.
- Mayor impacto cuando hay emoción: los besos cargados de excitación y sentimiento generan una liberación hormonal más intensa y, por lo tanto, mayores beneficios para el organismo.
- Refuerzo del sistema inmunológico: el intercambio de saliva expone al cuerpo a diversos microorganismos y contribuye a la formación de anticuerpos, fortaleciendo las defensas.
Besarse no sólo fortalece los vínculos afectivos: también dispara hormonas del bienestar, reduce el estrés y ayuda a mejorar las defensas del organismo.
En el Día Internacional del Beso, especialistas recomiendan valorar este gesto cotidiano como una forma sencilla y gratuita de conectar con otros, expresar afecto y sumar pequeños aportes a la salud física y emocional. Siempre, claro, en contextos de respeto y consentimiento mutuo.

