Redrado plantea el dilema entre equilibrio fiscal y desarrollo

El economista Martín Redrado sostuvo que la Argentina atraviesa una “encrucijada” en materia económica, al ubicarse entre la decisión de sostener a ultranza el equilibrio fiscal o avanzar hacia un modelo que priorice la integración productiva y la generación de empleo. En declaraciones radiales, subrayó que el debate actual no pasa por abandonar el orden de las cuentas públicas, sino por complementarlo con políticas que permitan reactivar la actividad.
Durante una entrevista en el programa No Vale Arrugar, por Radio Splendid AM 990, Redrado advirtió sobre el impacto de la recesión en sectores clave de la economía real. Según datos que citó, la construcción, el comercio y la industria habrían perdido alrededor de 300 mil puestos de trabajo en los últimos meses, una dinámica que, afirmó, todavía no encuentra piso y pone en tensión el tejido social y productivo.
Para el ex presidente del Banco Central, los avances logrados en materia macroeconómica, como la desaceleración de la inflación y el ordenamiento del frente fiscal, resultan insuficientes si no se traducen en mejoras palpables en la generación de empleo y en el nivel de actividad. “La macroeconomía ordenada no alcanza si no impacta en el día a día de quienes producen y trabajan”, planteó, al reclamar una estrategia más amplia de desarrollo.
Equilibrio fiscal, matriz productiva y clima político
Redrado consideró que el equilibrio fiscal “no tiene marcha atrás” en la hoja de ruta económica hasta 2027, pero insistió en que ese objetivo debe convivir con una agenda que apunte a diversificar la matriz productiva. En ese sentido, cuestionó una mirada concentrada en unos pocos rubros competitivos. “Tenemos que avanzar hacia una economía más integrada, no pensar solamente que el agro, la minería y el sector energético son los tres fantásticos a los que les va bien”, señaló.
Asimismo, destacó que la Argentina volvió a despertar interés en el exterior por sus recursos y potencial económico, aunque aclaró que ese renovado entusiasmo todavía no se traduce en un flujo significativo de inversiones productivas. Para que ese capital llegue, indicó, hacen falta reglas claras, estabilidad y previsibilidad institucional, así como una estrategia que incentive proyectos de largo plazo en distintos sectores y regiones del país.
En el plano político, Redrado evaluó que el Gobierno nacional se mueve hoy con una ventaja relativa frente a la ausencia de una oposición consolidada. “El Gobierno camina en un desierto y corre con esa ventaja”, graficó, aunque advirtió sobre las fragilidades institucionales que persisten y que, a su juicio, pueden limitar la consolidación de un sendero de crecimiento sostenible.
- Reclamo de políticas activas para sostener la producción y el empleo.
- Llamado a diversificar la economía más allá del agro, la energía y la minería.
- Señal de alerta por la pérdida de 300 mil puestos de trabajo en sectores clave.
“No tenemos un Banco Central con autoridades que tengan un mandato validado por el Congreso, lo que no genera certidumbre”, advirtió Redrado al referirse a las debilidades institucionales que, según su mirada, aún persisten en el esquema económico actual.
En su análisis, el desafío para los próximos años será compatibilizar la disciplina fiscal con un programa de desarrollo que incentive la producción, la inversión y el empleo formal. De ese equilibrio, consideró, dependerá que la economía argentina pueda dejar atrás la lógica de ciclos de ajuste y recesión para encaminarse hacia una etapa de crecimiento sostenido e inclusivo.

