Pese a la baja interanual de la pobreza, crece la indigencia en la Ciudad

Los últimos datos oficiales del Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) confirman una paradoja en la situación social porteña: mientras la pobreza muestra una caída interanual, aumenta la cantidad de hogares que no logran reunir los ingresos necesarios para cubrir la canasta básica alimentaria. Es decir, crece la indigencia y se agrava la situación de los sectores más vulnerables.
Según el informe sobre Condiciones de vida en la Ciudad, en el cuarto trimestre de 2025 la pobreza alcanzó al 21,1% de las personas (652.000 porteños) y al 15,7% de los hogares (215.000). Esto implica 93.000 personas pobres menos que un año atrás, pero a la vez un incremento de 118.000 personas respecto de la medición inmediata anterior, lo que muestra un deterioro reciente tras varios trimestres de mejora.
En el caso de la indigencia, la situación es todavía más preocupante. El 6,8% de las personas (unas 210.000) y el 4,5% de los hogares (61.000) se encuentran por debajo de la línea de la canasta básica alimentaria. El IDECBA remarca que el 28,5% de los hogares pobres no dispone de ingresos suficientes para adquirir los alimentos esenciales, porcentaje que trepa al 32,2% si se mide en personas. Un año antes, esos valores eran de 23,2% de los hogares y 26,8% de las personas, lo que evidencia un claro empeoramiento.
Impacto por zona, edades y estructura social
El informe detalla que la pobreza golpea con más fuerza a los hogares ubicados en la zona Sur de la Ciudad, donde llega al 25,3%, y a aquellos con niños y niñas menores de 14 años, entre los cuales la incidencia trepa al 28,6%. Entre los hogares con personas mayores se registra un 14,2% de pobreza, un valor levemente inferior al promedio general.
Entre los menores de edad, el 34,5% de los niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años –unas 232.000 personas– vive en hogares pobres. Aunque esta cifra implica una baja respecto del 37,9% registrado un año atrás, sigue marcando que más de uno de cada tres chicos porteños crece en contexto de privaciones.
En términos de ingresos, el organismo señala que el ingreso per cápita familiar promedio de los hogares indigentes es de $107.199, mientras que el de los hogares pobres no indigentes se ubica en $325.098. Para que un hogar pobre logre superar esa condición se necesitaría, en promedio, una transferencia de $392.662, equivalente al 34,4% de la canasta básica total.
Expansión de la clase media y de los sectores acomodados
El estudio también destaca cambios en la estructura social porteña. Como contracara de la reducción interanual de la pobreza, se expande el peso de los estratos no pobres. El sector medio, asociado a la llamada “clase media”, concentra al 52,0% de los hogares y al 47,6% de la población: alrededor de 716.000 hogares y 1.471.000 personas. En el último año, este segmento creció 0,3 puntos porcentuales en hogares y 0,2 puntos en población.
- La pobreza alcanza al 21,1% de las personas y al 15,7% de los hogares en CABA.
- La indigencia crece y llega al 6,8% de la población, con más hogares sin poder cubrir la canasta alimentaria.
- El 34,5% de niños, niñas y adolescentes vive en hogares pobres, pese a una leve mejora interanual.
- La clase media se consolida como el mayor grupo social y se expanden también los sectores acomodados.
En paralelo, los sectores acomodados muestran una expansión aún más marcada: representan el 15,3% de los hogares y el 12,2% de las personas, lo que supone unos 210.000 hogares y 375.000 habitantes. De acuerdo con el IDECBA, su participación creció 6,5 puntos porcentuales en hogares y 5,1 en población en la comparación interanual.
Los datos revelan una Ciudad con menos pobreza en términos interanuales, pero con una indigencia más extendida y una brecha persistente entre los sectores más vulnerables y los grupos de mayores ingresos.
El informe del organismo estadístico porteño refuerza así la imagen de una CABA atravesada por fuertes contrastes: por un lado, una clase media y sectores acomodados en expansión; por el otro, un núcleo duro de pobreza e indigencia que no logra cubrir siquiera la canasta básica alimentaria, aun en un contexto de ingresos que, en promedio, crecieron por encima de los precios.

