En los últimos diez años, la cantidad de matrimonios concretados en San Nicolás bajó en términos generales, mientras que las convivencias se multiplicaron por cinco. Según datos del Registro de las Personas de la Provincia de Buenos Aires, en 2015 la relación era de aproximadamente 14 matrimonios por cada unión convivencial registrada. Para 2025, esa proporción se redujo a cerca de 2,5 a 1, lo que refleja una modificación profunda en el modo de formalizar la vida en pareja en la ciudad.

De la redacción de EL NORTE
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La evolución de los vínculos formalizados en San Nicolás entre 2015 y 2025 muestra un cambio sostenido en la última década: los matrimonios pierden peso relativo, mientras que las uniones convivenciales crecen de manera constante.
Según datos del Registro Provincial de las Personas de la Provincia de Buenos Aires, en 2015 se registraron 545 matrimonios frente a apenas 38 uniones convivenciales. Diez años después, en 2025, los casamientos descendieron a 478, mientras que las convivencias alcanzaron las 190.
La comparación permite dimensionar la magnitud del cambio. En 2015, la relación era de aproximadamente 14 matrimonios por cada convivencia registrada. Para 2025, esa proporción se redujo a cerca de 2,5 a 1, lo que refleja una modificación profunda en las formas de formalizar la vida en pareja.
El descenso de los matrimonios no fue lineal, pero sí consistente en términos generales. Tras valores cercanos a los 500 casos anuales durante la segunda mitad de la década pasada, los registros comenzaron a mostrar oscilaciones, con picos como el de 2019 (563) y una caída abrupta en 2020, cuando los casamientos se redujeron a 310 en el contexto de las restricciones sanitarias.
A partir de allí, los matrimonios mostraron una recuperación parcial “402 en 2021 y 445 en 2022”, pero sin lograr consolidar una tendencia de crecimiento sostenido. En 2024 volvieron a ubicarse en 563, aunque en 2025 descendieron nuevamente a 478.
En paralelo, las uniones convivenciales exhibieron un crecimiento prácticamente continuo. Desde los 38 registros en 2015, el número aumentó año tras año: 110 en 2019, 146 en 2022, 162 en 2023 y 190 en 2025. Esta evolución consolida una tendencia ascendente sin retrocesos significativos.
La comparación permite dimensionar la magnitud del cambio. En 2015, la relación era de aproximadamente 14 matrimonios por cada convivencia registrada. Para 2025, esa proporción se redujo a cerca de 2,5 a 1, lo que refleja una modificaci ón profunda en el modo de formalizar la vida en pareja.
El impacto de la pandemia
El año 2020 marcó un punto de inflexión en la serie. Las restricciones derivadas de la pandemia afectaron directamente la celebración de matrimonios, que registraron su nivel más bajo en la década.
En cambio, las uniones convivenciales mostraron una caída mucho menor, lo que permitió sostener su tendencia general de crecimiento. Este comportamiento acentuó el proceso de convergencia entre ambas formas de vínculo.
Tras la pandemia, la recuperación fue desigual. Mientras los matrimonios no lograron estabilizar un crecimiento sostenido, las convivencias continuaron expandiéndose y ganando participación relativa dentro del total de vínculos registrados.
Un nuevo mapa
El resultado de este proceso es una reconfiguración del esquema tradicional. El matrimonio sigue siendo la principal forma de formalización, pero ya no ocupa el lugar dominante que tenía una década atrás.
El crecimiento de las uniones convivenciales responde tanto a factores económicos “menor costo y mayor simplicidad administrativa” como a transformaciones culturales en la manera de concebir la vida en pareja.
En este contexto, la evolución de ambas figuras entre 2015 y 2025 no solo refleja una tendencia estadística, sino un cambio más amplio en la organización social de los vínculos en San Nicolás, que redefine el panorama local de las relaciones formales.

