Científicos descubren en la Antártida una formación rocosa no registrada en mapas marítimos

El descubrimiento se produjo en el mar de Weddell durante una misión del buque Polarstern. La estructura mide unos 130 metros de largo y no había sido documentada con precisión.

La isla supera las dimensiones del propio Polarstern: mide 130 metros de largo por 50 de ancho y sobresale 16 metros por encima del mar (Alfred-Wegener-Institut / Christian Haas)

Una expedición científica en la Antártida identificó una formación rocosa que no figuraba en los mapas marítimos internacionales. El hallazgo ocurrió en el mar de Weddell durante una misión del buque de investigación Polarstern, cuando un equipo de científicos detectó una estructura que inicialmente parecía un iceberg.

La formación sobresale unos 16 metros sobre el nivel del mar y tiene dimensiones aproximadas de 130 metros de largo por 50 de ancho. Hasta el momento, no había sido documentada con precisión. Su presencia permite explicar por qué esa zona aparecía señalada en cartas náuticas como una “zona de peligro”, aunque sin detalles sobre su origen.

El geofísico Simon Dreutter, integrante del equipo, indicó que esa señalización generaba dudas desde hacía tiempo. La falta de información concreta sobre el riesgo motivó la investigación que derivó en el descubrimiento.

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Una estructura que no coincidía con un iceberg

El hallazgo se produjo de manera inesperada. Desde el puente del barco, los investigadores observaron una formación que no se comportaba como un iceberg típico. Su apariencia y estabilidad indicaban una composición diferente.

Ante esa situación, el equipo se acercó con precaución. A medida que redujeron la distancia, confirmaron que se trataba de roca sólida y no de hielo. Esa verificación transformó una observación inicial en un descubrimiento geográfico.

Para estudiar la estructura, los científicos utilizaron sonar multihaz, una tecnología que permite generar modelos tridimensionales del fondo marino. También emplearon drones y técnicas de fotogrametría para mapear su superficie con precisión.

El contexto del hallazgo en la región

Los investigadores consideran que la reducción del hielo marino en la región pudo haber facilitado la detección de la formación. En los últimos años, la zona registró cambios en la extensión y densidad del hielo, lo que dejó expuestas áreas que antes permanecían cubiertas.

Este contexto explica por qué la estructura no había sido observada con anterioridad y refuerza la importancia del monitoreo científico en regiones remotas.

El descubrimiento permitirá actualizar las bases de datos geográficas y mejorar la seguridad de navegación en el área. Además, aporta información sobre la dinámica del entorno antártico, donde todavía existen zonas poco exploradas.

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