El Pontífice renovó su llamado a la paz en medio de la guerra con Irán

NewsITe
Buenos Aires, 10 de abril (NA) – El papa León XIV volvió a levantar su voz contra la guerra al asegurar que “Dios no bendice ningún conflicto” y que jamás se pone del lado de quienes lanzan bombas. El mensaje, de fuerte tono pastoral y político, se conoció en un contexto marcado por la escalada bélica entre Irán y distintas potencias, y apunta a reforzar la posición de la Iglesia frente a la violencia en Medio Oriente.
El Sumo Pontífice habló ante los principales obispos de la Iglesia Católica Caldea en Irak, un rito oriental de la Iglesia católica con presencia histórica en territorios duramente golpeados por la guerra y la persecución religiosa. Los prelados se encuentran en Roma para elegir a un nuevo patriarca, en un proceso seguido de cerca por las comunidades cristianas de la región.
En su intervención, difundida también a través del portal Pontifex, León XIV subrayó que no serán “las acciones militares” las que abran caminos de libertad o consoliden una paz duradera. Por el contrario, remarcó que sólo la “promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos” puede generar condiciones reales para poner fin a los enfrentamientos armados.
Condena a la violencia en los lugares sagrados
El Papa advirtió sobre el avance de “actos de violencia absurdos e inhumanos” que se extienden con ferocidad por los lugares sagrados del Oriente cristiano, profanados –dijo– por la “blasfemia de la guerra y la brutalidad de los negocios”. En ese escenario, la vida humana suele ser considerada, en el mejor de los casos, un mero “efecto colateral” de intereses políticos, económicos y militares.
En la misma línea, el cardenal Robert Prevost, cercano colaborador del Pontífice, expresó que ningún interés puede situarse por encima de la vida de los más débiles, de los niños y de las familias. “Ninguna causa puede justificar la sangre inocente derramada”, enfatizó, sumándose al llamado a la comunidad internacional para que priorice la diplomacia y la protección de civiles.
- Rechazo explícito a la guerra con Irán y a toda forma de conflicto armado.
- Defensa de la vida de los más vulnerables frente a intereses económicos y geopolíticos.
- Reivindicación del diálogo interreligioso y la convivencia como única vía hacia la paz.
“Dios no bendice ningún conflicto; quien es discípulo de Cristo jamás se pone del lado de aquellos que ayer empuñaron la espada y hoy lanzan bombas”, afirmó el papa León XIV.
Al cerrar su mensaje, el Pontífice instó a los obispos caldeos a proclamar con claridad que la fe cristiana es incompatible con la lógica de la guerra. Desde Roma, el llamado se proyecta hacia todo Medio Oriente, donde la minoría cristiana sigue padeciendo desplazamientos forzados, ataques y discriminación en medio de conflictos que no dan tregua.
Con esta nueva intervención, León XIV se alinea con la tradición de la diplomacia vaticana que, desde hace décadas, se pronuncia contra el uso de la fuerza y reclama negociaciones multilaterales para resolver las crisis regionales. El mensaje busca, además, interpelar tanto a líderes políticos como religiosos para que pongan su influencia al servicio de una paz efectiva y duradera.

