Inversión clave para reimpulsar el sector nuclear argentino

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La firma estadounidense Nano Energy presentó ante el Ministerio de Economía de la Nación una iniciativa privada para invertir más de 230 millones de dólares en la culminación y puesta en marcha de la Nueva Planta de Uranio (NPU) de Dioxitek S.A., ubicada en la provincia de Formosa. El proyecto apunta a reactivar una obra estratégica para la cadena de valor nuclear argentina y a posicionar al país como proveedor regional de combustibles para generación eléctrica.
La propuesta empresaria es el resultado de un proceso que se inició en agosto de 2023, cuando Nano Energy y Dioxitek –compañía estatal vinculada a la Comisión Nacional de Energía Atómica– firmaron un memorando de entendimiento para analizar capacidades técnicas y oportunidades de negocio en el sector. Ese entendimiento se consolidó meses después, durante la denominada Argentina Week en Nueva York, en un encuentro organizado por la Secretaría de Asuntos Nucleares y el Consulado Argentino, que reunió a funcionarios y referentes de la industria atómica.
De acuerdo con fuentes oficiales, la iniciativa prevé dos etapas centrales. En una primera fase se completará la construcción, adecuación de infraestructura y puesta en marcha de la instalación NPU-1, destinada a producir dióxido de uranio (UO₂). Este insumo es esencial para la fabricación de elementos combustibles, por lo que la planta deberá ajustarse a estándares regulatorios tanto nacionales como internacionales, en materia de seguridad, ambiente y trazabilidad.
El segundo hito contempla la construcción y operación de una planta complementaria para transformar el dióxido de uranio en hexafluoruro de uranio (UF₆). Este compuesto es el punto de partida para el enriquecimiento de uranio, una etapa con fuerte demanda global, en un contexto de renovado interés por la energía nuclear como alternativa de baja emisión de carbono frente al cambio climático.
Capacidad de producción y proyección exportadora
Si el proyecto se concreta en los plazos previstos, la Argentina estará en condiciones de producir combustible para abastecer las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse, con una capacidad estimada en 210 toneladas anuales. Además, el país podría ingresar al mercado internacional de UF₆, abriendo una nueva vía de generación de divisas vinculada a la economía del conocimiento y la industria de alta tecnología.
El esquema societario propuesto preserva el control público sobre los activos estratégicos. Dioxitek mantendrá la propiedad de la planta y del terreno en Formosa, pero cederá su uso a una nueva sociedad mediante un contrato de usufructo. Nano Energy aportará el capital para finalizar la obra y participar en la producción, sin que ello implique la privatización de la infraestructura existente.
Una obra diseñada hace casi dos décadas
La Nueva Planta de Uranio fue diseñada en 2006 y su construcción se inició en 2014, aunque su avance se vio limitado por cambios de gestión y falta de financiamiento. La actual administración decidió redefinir el proyecto con un enfoque más comercial y orientado a la inserción internacional, proceso en el que tuvo un rol central Federico Ramos Napoli, primero al frente de Dioxitek y luego como secretario de Asuntos Nucleares.
- Inversión proyectada superior a US$ 230 millones.
- Puesta en marcha de la NPU-1 para producir dióxido de uranio.
- Construcción de una planta de conversión a UF₆ con perfil exportador.
- Abastecimiento de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse.
- Preservación de la propiedad estatal sobre la planta y el predio.
Desde el entorno oficial destacan que la iniciativa se apoya en las nuevas condiciones macroeconómicas y en la estrategia del Gobierno nacional de atraer inversiones consideradas estratégicas para el sector energético y nuclear.
Con la eventual concreción de esta inversión, el Gobierno busca reforzar la seguridad energética, sumar valor agregado a partir de capacidades tecnológicas ya instaladas y reposicionar a la Argentina como un actor relevante en la industria nuclear mundial, un segmento que vuelve a ganar protagonismo en los planes de transición energética de numerosos países.

