Trump eleva la presión sobre sus aliados europeos

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura hacia los aliados europeos de la OTAN al exigir compromisos militares concretos para el despliegue de buques de guerra y otras capacidades en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio mundial de petróleo. Según reveló la revista alemana Der Spiegel, la administración estadounidense espera respuestas en los próximos días, en lo que diplomáticos europeos ya describen como un virtual “ultimátum”.
La advertencia fue transmitida por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tras su visita a Washington y su reunión en la Casa Blanca con Trump. De acuerdo con fuentes consultadas por medios europeos, el mandatario republicano manifestó su fuerte decepción con el nivel de apoyo brindado por las capitales europeas durante el conflicto con Irán, que se intensificó a fines de febrero luego de una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel.
Para Washington, ya no alcanzan las expresiones de respaldo político ni los comunicados conjuntos. Lo que se reclama ahora es la presencia efectiva de medios navales y recursos militares bajo bandera de países de la Alianza Atlántica en esa vía marítima estratégica. El estrecho de Ormuz concentra alrededor del 20% del tránsito mundial de crudo y su casi paralización en el marco de la escalada bélica provocó un fuerte repunte en los precios internacionales del petróleo, con impacto directo en las economías importadoras.
Resistencia europea y debate dentro de la OTAN
Desde el inicio del conflicto, varios gobiernos europeos se mostraron reacios a involucrarse en operaciones que pudieran interpretarse como apoyo directo a la ofensiva estadounidense. En marzo, Trump ya había intentado formar una coalición internacional para escoltar buques comerciales en la zona, pero la iniciativa chocó con resistencias dentro de la propia OTAN, especialmente en las principales potencias de Europa occidental.
Uno de los casos más significativos es el de Alemania. Su canciller, Friedrich Merz, reiteró que su país contribuirá “de maneras adecuadas” a garantizar la libertad de navegación, aunque aclaró que la OTAN es, ante todo, una “alianza de defensa” y no de “intervención”. Berlín marcó así un límite claro: mientras se mantenga el conflicto abierto, no prevé participar en operaciones militares directas en el estrecho.
- Estados Unidos reclama presencia militar efectiva de socios de la OTAN en Ormuz.
- Europa teme una escalada y cuestiona el rol de la Alianza fuera de su territorio.
- El cierre parcial del estrecho afectó el 20% del comercio mundial de petróleo.
Lista de aliados “cooperativos” y posibles retiros de tropas
La presión de la Casa Blanca incluye, además, un elemento de fuerte carga política. De acuerdo con Der Spiegel, Trump estaría elaborando una lista en la que clasifica a los aliados europeos según su nivel de apoyo o rechazo a la campaña militar contra Irán. Entre los países que podrían quedar en la mira se menciona a España, que ha mostrado cautela frente a la estrategia de Washington.
Medios estadounidenses señalan que el mandatario evalúa retirar tropas y recursos desplegados en aquellos territorios que considere “poco cooperativos”. Ese eventual reacomodamiento militar supondría un cambio profundo en la arquitectura de seguridad europea, construida durante décadas bajo el paraguas estadounidense dentro de la OTAN.
“Las promesas puramente políticas ya no son suficientes”, advirtieron fuentes al tanto de la posición de Washington, dejando en claro que la disputa ya no es sólo diplomática, sino estratégica.
Aun con un alto el fuego anunciado por dos semanas, la situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo frágil. Para Europa, el desafío pasa por equilibrar la histórica alianza con Estados Unidos y la necesidad de evitar una escalada mayor en Medio Oriente. Para Trump, en cambio, el mensaje es nítido: quien no acompañe con hechos concretos podría pagar el costo en términos de presencia militar y respaldo político futuro.

