Pascua en Jerusalén: misa del Santo Sepulcro sin fieles

El patriarca pudo celebrar la Pascua, pero con la Basílica cerrada

El patriarca latino de Jerusalén oficia misa de Pascua en la Basílica del Santo Sepulcro a puertas cerradas

NewsITe

El patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, finalmente pudo presidir la misa de Domingo de Pascua en la Basílica del Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados para el cristianismo. Sin embargo, la celebración se realizó a puertas cerradas, con la presencia de un reducido grupo de frailes y religiosos, por disposición del Gobierno de Israel en el marco de las actuales tensiones regionales.

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La celebración tuvo lugar una semana después de que las autoridades israelíes impidieran al propio Pizzaballa ingresar al templo para oficiar la misa del Domingo de Ramos, una decisión que el Patriarcado calificó como “un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo” y que consideró sin precedentes en siglos de historia del lugar.

Según confirmaron fuentes vinculadas al Patriarcado latino y a la Agencia Noticias Argentinas, la Pascua se vivió este año en un clima de recogimiento forzado: la Policía israelí mantuvo el cierre de acceso a la Basílica para los fieles, que solo pudieron acercarse hasta los alrededores del edificio con palmas, cruces y velas, pero sin posibilidad de participar del rito en el interior.

“¡Felices Pascuas!” fueron las primeras palabras del cardenal al ingresar al Santo Sepulcro. Desde allí remarcó el carácter excepcional de la situación, al subrayar que la comunidad cristiana se enfrenta “a un vacío real”, no solo en referencia al significado espiritual del sepulcro vacío según la tradición cristiana, sino también al prolongado cierre de uno de los centros neurálgicos de la fe en Tierra Santa.

Repercusiones y contexto del cierre del Santo Sepulcro

La decisión del Gobierno de Benjamín Netanyahu de restringir el acceso al templo despertó una oleada de críticas internacionales. Diversas Iglesias, organizaciones de derechos humanos y referentes diplomáticos manifestaron su preocupación por el impacto de estas medidas en la libertad de culto y en el normal desarrollo de las festividades pascuales en Jerusalén, ciudad que concentra los principales lugares sagrados del cristianismo.

Las autoridades israelíes justificaron las restricciones en razones de seguridad, en un contexto marcado por la guerra y la tensión con Irán y por la situación en Jerusalén Este, territorio palestino ocupado. Aun así, el malestar global y las gestiones diplomáticas impulsaron a Israel a revisar parcialmente el esquema de cierre y permitir, al menos, la celebración interna presidida por el patriarca latino.

  • La misa de Pascua se realizó con apenas una veintena de personas, entre frailes y religiosos residentes en el complejo del Santo Sepulcro.
  • Los fieles que se acercaron al lugar quedaron fuera de la Basílica, contenidos por un fuerte dispositivo policial.
  • El Patriarcado latino denunció un hecho “sin precedentes en siglos” en relación con las celebraciones de Semana Santa en Jerusalén.

“La Pascua comienza así: no con una explicación, sino con una ruptura. No con emoción, sino con una pregunta desorientadora”, reflexionó Pizzaballa en declaraciones difundidas por agencias internacionales.

La escena de una Basílica del Santo Sepulcro casi desierta en el principal día del calendario cristiano se convirtió en una imagen simbólica del momento que atraviesa Medio Oriente. Mientras continúan las tensiones políticas y militares en la región, las Iglesias locales reclaman que, aun en contextos de conflicto, se garantice el ejercicio pleno de la libertad religiosa y el acceso de los fieles a los sitios sagrados.

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