Washington advierte que Teherán conserva una fuerte capacidad ofensiva

NewsITe
Más de un mes después de la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, evaluaciones de inteligencia estadounidenses señalan que Teherán mantiene intacta una porción significativa de su poder de fuego. De acuerdo con fuentes citadas por la cadena CNN, alrededor de la mitad de los lanzadores de misiles iraníes continúan operativos, al igual que miles de drones de ataque unidireccional.
Las fuentes consultadas advirtieron que este remanente militar sigue siendo suficiente para desatar “un caos absoluto en toda la región”, en especial si se produjera una nueva ronda de hostilidades. Los informes destacan que Irán aún dispone de una gran cantidad de misiles balísticos y de una porción importante de sus misiles de crucero de defensa costera, considerados claves para controlar el estratégico estrecho de Ormuz, paso obligado de una parte sustancial del comercio mundial de petróleo.
Si bien una parte relevante de la flota de la Armada iraní fue destruida en ataques anteriores, la evaluación de la inteligencia norteamericana indica que las fuerzas navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) todavía conservan cerca de la mitad de sus capacidades. Esto incluye “cientos, si no miles, de pequeñas embarcaciones y vehículos de superficie no tripulados” que podrían ser utilizados en operaciones asimétricas contra buques militares o mercantes en la región del Golfo.
Red de túneles, propaganda y dudas sobre el alcance de los ataques
Los reportes subrayan que Irán logró preservar parte de su arsenal gracias al uso de instalaciones subterráneas, túneles y cuevas donde durante años ocultó lanzadores y equipos sensibles. Esta infraestructura dificulta la detección y destrucción de los sistemas por parte de fuerzas enemigas y plantea desafíos adicionales a cualquier estrategia que busque degradar de manera decisiva la capacidad misilística iraní.
En paralelo a estas evaluaciones, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró recientemente que las operaciones militares de su país podrían concluir en un lapso de dos a tres semanas. Sin embargo, una fuente que tuvo acceso a los informes de inteligencia calificó ese pronóstico como poco realista, en un contexto en el que Israel, aliados de Washington en el Golfo y tropas estadounidenses en la región siguen enfrentando ataques con misiles y drones atribuidos a Irán o a milicias alineadas con Teherán.
En este marco, el CGRI se adjudicó en las últimas horas una serie de ataques contra objetivos vinculados con Estados Unidos e Israel. Entre ellos, afirmó haber destruido un centro de operaciones de computación en la nube de Amazon en Bahréin, en lo que describió como su primera acción directa contra firmas de “espionaje” estadounidenses e israelíes en la región. También aseguró haber alcanzado siete bases aéreas de Estados Unidos e Israel, dos acereras estadounidenses en Abu Dabi, una planta de aluminio en Bahréin y fábricas de la compañía israelí de armamento Rafael.
Asimismo, el comunicado iraní mencionó un ataque contra un supuesto escondite de soldados estadounidenses cerca de Manama, capital de Bahréin, que habría dejado víctimas, y el bombardeo de un centro de datos de la corporación tecnológica Oracle en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. No obstante, la Oficina de Medios de Dubái desmintió públicamente estos reportes a través de la red social X, calificando como falsas las versiones sobre daños en su territorio. La disparidad entre los anuncios iraníes y las desmentidas oficiales alimenta las dudas sobre el verdadero alcance de los últimos ataques y refleja también la dimensión propagandística de la confrontación en Medio Oriente.
“Siguen estando en gran medida preparados para causar un caos absoluto en toda la región”, advirtió una fuente vinculada a los informes de inteligencia estadounidenses.
Con un arsenal que, según los analistas, está lejos de haber sido neutralizado y con frentes de tensión abiertos en distintos puntos del Golfo Pérsico, la posibilidad de una nueva escalada permanece latente, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de un conflicto aún más amplio en Medio Oriente.

