Investigan la conexión entre la muerte del anestesista y el robo de drogas

NewsITe
La Justicia porteña avanza en dos causas paralelas pero vinculadas: la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, hallado sin vida en su departamento de Palermo, y el robo de fármacos anestésicos del Hospital Italiano. Ambas investigaciones dependen ahora de pericias clave que podrían esclarecer qué ocurrió y cuál fue el alcance de las llamadas “fiestas controladas”.
El caso de Zalazar se inició a fines de febrero, cuando el profesional, que se desempeñaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, fue encontrado muerto en su vivienda. De acuerdo al parte policial, el cuerpo presentaba una vía colocada en el pie derecho y una marca similar en el izquierdo, lo que desde el inicio orientó la pesquisa hacia una posible intervención de sustancias utilizadas en el ámbito médico.
El giro determinante llegó con el informe de la autopsia. Los peritos señalaron que el deceso se produjo por congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico. Los resultados son compatibles con una presunta sobredosis de propofol y remifentanilo, dos potentes fármacos empleados habitualmente en anestesia para intervenciones médicas controladas.
En paralelo, el Hospital Italiano detectó el faltante de medicamentos anestésicos y abrió una investigación interna. A partir de ese relevamiento, se identificó a dos personas que habrían estado involucradas en la sustracción sistemática de esos fármacos, lo que motivó la radicación de la denuncia judicial.
“Fiestas controladas” y profesionales imputados
Con el avance de las diligencias, un allanamiento al departamento de Zalazar resultó clave: se hallaron ampollas y fármacos cuyos números de lote coincidían con los robados en el Hospital Italiano. Ese cruce de información permitió unificar el hilo de ambas causas y reforzó la hipótesis de un circuito irregular de obtención y uso de anestésicos.
Los investigadores también analizaron los teléfonos celulares y otros dispositivos. De ese trabajo surgió la existencia de un grupo de WhatsApp integrado por varios profesionales de la salud, donde se hacía referencia a “fiestas controladas” en las que se habrían utilizado estos medicamentos fuera del ámbito hospitalario y sin supervisión institucional.
En este contexto, fueron imputados por el delito de administración fraudulenta Hernán Boveri, ex integrante del área de Anestesiología del Hospital Italiano, y Delfina Lanusse, residente de tercer año en la misma institución. Ambos ya fueron indagados en sede judicial, pero optaron por no prestar declaración.
La causa que investiga las circunstancias de la muerte de Zalazar quedó a cargo del fiscal Eduardo Cubría, mientras que el expediente por la sustracción de fármacos está en manos del juez Javier Sánchez Sarmiento. En los próximos días se esperan resultados periciales toxicológicos y análisis complementarios que podrían definir si se trató de un consumo voluntario, de una maniobra negligente o de un contexto más amplio de uso indebido de anestésicos entre profesionales.
Las pericias toxicológicas y el análisis de dispositivos electrónicos serán determinantes para establecer responsabilidades penales y dimensionar el alcance de las “fiestas controladas”.
Mientras tanto, el caso abre un debate dentro del sistema de salud sobre los controles internos en el manejo de drogas de alta complejidad, los protocolos de seguridad y la responsabilidad profesional en el uso de fármacos que, fuera de un entorno controlado, pueden resultar letales.

