El mercado mira al dólar tras la baja de encajes del Banco Central

NewsITe
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) resolvió reducir los encajes bancarios a partir de abril y abrió un nuevo capítulo en la estrategia de política monetaria del Gobierno. La medida, que implica aflojar el torniquete monetario luego de meses de fuerte disciplina, reaviva el interrogante central del mercado: qué puede pasar con el dólar en las próximas semanas.
La decisión supone dejar sin efecto la normativa que había elevado de forma transitoria en 5 puntos porcentuales los encajes integrables con bonos, una disposición vigente desde agosto y prorrogada en noviembre, que caducaba el 31 de marzo. Con este cambio, el BCRA desarma uno de los niveles de encaje más altos de las últimas tres décadas y libera recursos que los bancos mantenían inmovilizados.
Esa liberación de fondos se traduce en más pesos disponibles en el sistema financiero y, por lo tanto, en la economía real. En términos sencillos, una mayor liquidez puede derivar en una expansión de la demanda de bienes, servicios y también de dólares, una combinación que históricamente suele presionar sobre el tipo de cambio cuando la confianza es frágil o la inflación se acelera.
Qué esperan los analistas sobre el tipo de cambio
Para Gustavo Araujo, Head of Research de la consultora Criteria, la relajación monetaria que comienza en abril probablemente se vea reflejada en una menor tasa de interés real y en un incremento de los pesos en circulación. “La relajación monetaria a partir de abril probablemente implique menor tasa real y más pesos en circulación, lo que históricamente suele traducirse en mayor demanda de cobertura en dólares”, explicó en diálogo con Noticias Argentinas.
Sin embargo, el especialista advirtió que la evolución del dólar dependerá en gran medida de la demanda de pesos. Si el Gobierno logra sostener el proceso de desinflación y la estabilidad financiera, el movimiento del tipo de cambio no debería mostrar sobresaltos. Es decir, el riesgo de un salto brusco del dólar se atenúa en un contexto de expectativas ancladas y menores tensiones políticas.
En este marco, el BCRA estabilizó la tasa de referencia en un rango de entre 19% y 20% anual, muy por debajo del 40% vigente hasta hace pocas semanas. Junto con la baja de encajes, este esquema configura tasas reales negativas, un incentivo para que los ahorristas y empresas busquen alternativas de cobertura, entre ellas el dólar financiero y otros activos atados al tipo de cambio.
Más liquidez, calma cambiaria y desafíos hacia adelante
La estrategia oficial busca aprovechar la calma cambiaria acumulada en el primer trimestre de 2026, período en el que el Banco Central logró compras netas por más de US$ 4.000 millones en el mercado de cambios, fortaleciendo sus reservas. Esa mejora del balance, combinada con una menor brecha cambiaria, da cierto margen para flexibilizar la política monetaria sin desatar, al menos en el corto plazo, una corrida hacia el dólar.
- Reducción de encajes y liberación de fondos inmovilizados en los bancos.
- Tasas de interés reales negativas que incentivan la búsqueda de cobertura.
- Calma cambiaria y reservas en alza tras compras por más de US$ 4.000 millones.
- Ingreso estacional de divisas del agro que refuerza la oferta de dólares.
“Si el Gobierno logra mantener el proceso de desinflación y estabilidad financiera, la reacción del dólar no debería mostrar sobresaltos”, sostuvo Gustavo Araujo, de Criteria.
Los economistas coinciden en que la clave será administrar la transición: liberar pesos sin perder el control sobre las expectativas inflacionarias ni sobre el tipo de cambio. La estacionalidad favorable que aportará el ingreso de divisas del complejo agroexportador, sumada a un Banco Central que sigue usando al dólar oficial como ancla de estabilidad financiera, permiten proyectar que, en el corto plazo, no habría un salto abrupto del tipo de cambio. El desafío de fondo será comprobar si este esquema de relajación monetaria puede convivir con una desinflación sostenible a lo largo del año.

