Belgrano Cargas: cómo será la privatización que impulsa Milei

El Gobierno acelera la licitación para el Belgrano Cargas

Formación de trenes de carga del Belgrano Cargas en movimiento

El Gobierno nacional se prepara para dar un paso clave en su plan de reforma del Estado: el lanzamiento de la licitación para la operación del Belgrano Cargas, una de las principales empresas ferroviarias de carga del país incluida en el listado de posibles privatizaciones habilitadas por la Ley de Bases aprobada en 2024.

Según la presentación que la administración de Javier Milei realizó ante inversores en el evento Argentina Week, en Nueva York, el llamado a licitación debía publicarse antes de fin de marzo, dando inicio a un proceso que podría derivar en el traspaso operativo a manos privadas hacia fin de año, tras una etapa de transición.

El esquema que impulsa el Gobierno se sostiene sobre dos pilares: el llamado «acceso abierto» (Open Access) a la red ferroviaria y la desintegración vertical del sistema. En la práctica, esto implica separar la operación de los trenes del mantenimiento de la infraestructura y permitir que distintas compañías utilicen las vías, aun cuando no tengan la concesión principal adjudicada.

El modelo genera reparos entre potenciales oferentes y especialistas del sector, que advierten que la propuesta se aleja de los estándares internacionales. En Europa, el acceso abierto sólo se aplica de manera acotada en el transporte de pasajeros y con fuerte participación estatal en la financiación de la infraestructura; en el negocio de cargas, el uso irrestricto de la vía por parte de terceros no tiene antecedentes similares.

Una red estratégica y millonaria para el comercio exterior

La red que el Gobierno busca concesionar abarca 7.594 kilómetros operativos de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. Se trata de un corredor clave para la economía argentina: atraviesa 16 provincias y conecta con cinco pasos internacionales hacia Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, lo que la convierte en una pieza central para el transporte de granos, productos industriales y cargas de exportación.

El plan oficial calcula una inversión total de US$ 755 millones, discriminada en US$ 420 millones para la línea San Martín, US$ 260 millones para la Belgrano y US$ 75 millones para la Urquiza. Además, se fija un tope de financiamiento de US$ 435 millones para el conjunto del proyecto, lo que obliga a los interesados a aportar capital propio o buscar socios financieros.

Cronograma de licitación y jugadores interesados

De acuerdo con el cronograma preliminar, una vez publicado el pliego habrá 90 días para la presentación de ofertas. Luego se prevé un mes para la evaluación técnica y económica de las propuestas y otros 30 días para la firma de los contratos con los adjudicatarios. Tras esa instancia, se aplicaría un período de transición de 90 días, con la mira puesta en que el nuevo operador tome plenamente el control hacia diciembre.

  • 90 días para presentar ofertas desde la apertura de la licitación.
  • 30 días para evaluar propuestas.
  • 30 días adicionales para la firma de contratos.
  • 90 días de transición operativa hasta la toma de control definitiva.

Hasta ahora, la única compañía internacional que manifestó públicamente su interés es Grupo México, uno de los principales operadores ferroviarios de la región, presente en México y Estados Unidos. La firma planteó diferencias con el modelo argentino y expresó su preferencia por concentrar en una sola oferta toda la operación, con un plan de inversión que, según trascendió, podría escalar hasta los US$ 3.000 millones.

En paralelo, un consorcio integrado por grandes agroexportadoras locales –Aceitera General Deheza (AGD), Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Bunge, Louis Dreyfus Company (LDC) y Cargill– también sigue de cerca la licitación, dado que el costo y la eficiencia del transporte ferroviario impactan de lleno en la competitividad de la cadena agroindustrial.

La discusión sobre el modelo de concesión, la magnitud de las inversiones comprometidas y el rol del Estado como regulador marcarán el tono de un debate que excede lo técnico: se trata, para muchos, de definir qué lugar tendrá el ferrocarril de cargas en la matriz productiva argentina de la próxima década.

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