Leticia Brédice presenta “Milagros”, un tribunal emocional

Un regreso íntimo y performático al escenario porteño

Leticia Brédice en escena con su unipersonal Milagros

NewsITe

La actriz Leticia Brédice vuelve a subirse a los escenarios porteños con “Milagros”, un unipersonal que explora la intimidad, la autocrítica y las huellas de la violencia, en clave de exposición emocional y performance. La obra tiene funciones este 27 y 28 de marzo en La Cúpula del Palacio Libertad, en la Ciudad de Buenos Aires.

Con dirección de Cristian Morales y un texto escrito entre ambos, “Milagros” narra la historia de una mujer que, cansada de transitar una vida signada por la invisibilidad, decide apropiarse de un espacio cultural para transformar su experiencia personal en un acto de denuncia pública. En escena, Brédice pone el cuerpo a una discusión interna intensa, donde el pasado pesa, pero ya no define el presente.

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Según contó la artista en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el personaje atraviesa un quiebre vital cuando decide soltar ese pasado al que estaba aferrada. Desde ese punto de inflexión, la protagonista comienza a revisar mandatos, dolores y culpas, en una suerte de confesión abierta ante el público, que asiste como testigo de ese tribunal emocional. “Primero hay que pensar en uno”, sintetizó la actriz al describir el conflicto central de la obra.

Brédice subraya que “Milagros” se diferencia del teatro tradicional por su apuesta performática y por el cruce entre relato, acción y denuncia. La propuesta desborda la estructura clásica de una obra para convertirse en experiencia, donde la palabra, el cuerpo y el espacio escénico funcionan como herramientas de exposición y catarsis. La actriz destacó además el trabajo conjunto con el director y agradeció la invitación del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, para llevar adelante este proyecto en el Palacio Libertad.

Teatro, denuncia y memoria: la otra faceta de Brédice

Más allá de “Milagros”, el compromiso de Leticia Brédice con temáticas sensibles se remonta a su labor como directora. En 2006 encabezó una trilogía de cortometrajes sobre maltrato y abuso infantil integrada por “Paloma y Gorrión”, “Golondrina” y “Zorzal”. Aquellos trabajos, recordó, fueron emocionalmente demandantes, pero necesarios para visibilizar realidades silenciadas.

En esos films, los agresores adoptan distintas formas: una madre violenta y ludópata, un abuelo perverso y otros personajes insertos en la cotidianeidad. Parte del proceso creativo tuvo un fuerte componente familiar y comunitario, con el objetivo de aportar a la concientización social. Brédice realizó una investigación profunda, basada en testimonios reales de víctimas de distintos tipos de maltrato, que le permitió construir escenas con un alto grado de verosimilitud.

Los cortos se proyectaron en barrios vulnerables, comedores y refugios, acompañados por espacios de charla con equipos profesionales. Cada pieza aborda situaciones extremas de violencia –desde el encierro y la inversión de roles hasta el abuso intrafamiliar– mediante una simbología ligada a figuras de pájaros, que representan tanto el encierro como la posibilidad de escape. Esa misma búsqueda de verdad y reparación simbólica parece reinstalarse hoy en “Milagros”, donde el escenario funciona, otra vez, como un lugar de memoria y denuncia.

“La obra funciona como una especie de tribunal emocional”, define Brédice sobre “Milagros”, su nuevo unipersonal en el Palacio Libertad.

Con esta propuesta, Leticia Brédice reafirma su vínculo con un teatro que interpela, incomoda y abre preguntas sobre la violencia, los mandatos y la capacidad de reconstruirse. “Milagros” se presenta como una invitación a mirar de frente aquello que duele y, a la vez, a encontrar en el arte un espacio posible de transformación.

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