Aval oficial para elevar el bioetanol en las naftas

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El Gobierno nacional habilitó un aumento voluntario en el corte de bioetanol en las naftas, que podrá pasar del 12% actual hasta un máximo del 15%. La decisión, formalizada a través de la Secretaría de Energía, se inscribe en una estrategia de diversificación de la matriz energética y de mayor incorporación de combustibles producidos en el país.
El nuevo esquema establece que las refinadoras podrán optar por utilizar hasta tres puntos porcentuales adicionales de bioetanol en sus mezclas, en un régimen de comercialización abierta. De este modo, se reconoce a la Secretaría de Energía como autoridad de aplicación, con la facultad de adaptar los niveles de mezcla según las necesidades del sistema energético y la evolución del mercado.
En un contexto internacional marcado por la volatilidad de los precios del petróleo y las tensiones geopolíticas, particularmente a partir del conflicto en Medio Oriente, el fortalecimiento de los biocombustibles es leído como una herramienta para reducir la vulnerabilidad externa. Menor dependencia de combustibles fósiles importados implica más previsibilidad en los costos y un mayor resguardo frente a shocks externos que impactan sobre la economía local.
Impacto energético, productivo y ambiental
Desde el plano técnico, el bioetanol actúa como un elevador natural del octanaje, mejorando la calidad de las naftas y favoreciendo el desempeño de los motores. A la vez, su mayor participación en el mix de combustibles contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector transporte, con efectos positivos sobre la calidad del aire y sobre el cumplimiento de los compromisos climáticos asumidos por la Argentina.
La ampliación del corte también mueve la aguja en la economía real. Un mayor uso de bioetanol supone más demanda de materia prima –principalmente maíz en el caso argentino–, más actividad industrial, nuevos puestos de trabajo y un empuje adicional para las economías regionales vinculadas a la cadena de biocombustibles.
Córdoba, pilar del bioetanol de maíz en Argentina
En este escenario, la provincia de Córdoba se consolida como uno de los actores centrales del entramado nacional de bioetanol. De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía de la Nación, en 2025 la producción cordobesa alcanzó los 582.698 metros cúbicos, cifra que representa cerca del 45% del total nacional, estimado en 1.294.884 metros cúbicos.
La particularidad del caso cordobés es que su producción se basa íntegramente en bioetanol de maíz, un cultivo ampliamente difundido en la provincia y con altos niveles de eficiencia y competitividad. Esta especialización le otorga a Córdoba una ventaja estructural a la hora de responder a un mercado interno en expansión.
- Capacidad instalada en Córdoba: aproximadamente 638.000 m³ anuales.
- Participación en la producción nacional de bioetanol: alrededor del 45%.
- Aumento proyectado de la demanda interna por mayor corte: unos 300.000 m³ al año.
Según las proyecciones oficiales, el incremento del corte podría derivar en un aumento cercano al 25% en el volumen de bioetanol requerido para el mercado doméstico. Esa demanda adicional, estimada en torno de los 300.000 metros cúbicos anuales, sería cubierta en gran medida por la producción a base de maíz, donde Córdoba aparece como proveedor clave.
La ampliación del corte de bioetanol combina racionalidad económica, seguridad energética y sostenibilidad ambiental, al tiempo que fortalece el rol de Córdoba como polo bioenergético del país.
Con capacidad instalada suficiente para abastecer su cuota y aportar al mercado ampliado, la provincia se posiciona como pilar estratégico de una política que busca más biocombustibles, menos dependencia externa y un desarrollo productivo más equilibrado y federal.

