Fuerte desplome de la producción de acero en febrero

La industria siderúrgica profundiza la retracción en el país

Producción de acero en plantas siderúrgicas argentinas

NewsITe

La producción de acero crudo registró en febrero una fuerte caída en la Argentina, en un contexto de enfriamiento de la actividad económica y demanda interna debilitada. De acuerdo con datos de la cámara empresaria del sector, el volumen producido alcanzó las 272.200 toneladas, lo que representa un desplome del 22,5% en relación con enero y una baja del 14% frente al mismo mes de 2024.

El retroceso no se limita al acero crudo. La producción de laminados —tanto planos como no planos, insumos clave para la construcción, la industria automotriz, metalmecánica y de bienes de consumo durables— llegó en febrero a 148.500 toneladas. Esa cifra implica una caída del 46,3% respecto del mes anterior y un descenso del 8,3% en la comparación interanual, lo que confirma el deterioro de la actividad siderúrgica.

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Desde la entidad remarcan que la economía argentina “continúa avanzando en un proceso de estabilización macroeconómica”, aludiendo a las políticas de ajuste fiscal, contención monetaria y corrección de precios relativos que impulsa el Gobierno nacional. Sin embargo, señalan que esa transición se da sobre un mercado interno todavía deprimido, con menor nivel de obra pública, desaceleración de la construcción privada y menor ritmo de producción industrial.

Importaciones, competencia externa y presión impositiva

Las empresas del sector advierten, además, que la creciente presión de las importaciones impacta de lleno en la producción local. En un esquema impositivo que, según denuncian, desalienta la agregación de valor dentro del país, el ingreso de productos terminados y semielaborados genera un desplazamiento de la producción nacional en distintos segmentos de la cadena.

En este punto, la cámara siderúrgica vuelve a poner el foco en la competencia desleal originada en China. Señala que el ingreso de acero a precios sustancialmente inferiores a los costos locales, muchas veces subsidiados o con condiciones comerciales preferenciales, distorsiona el mercado y presiona a la baja los márgenes de rentabilidad de las plantas radicadas en la Argentina.

Como resultado, el complejo siderúrgico continúa operando por debajo de su potencial histórico, con niveles de utilización de capacidad instalada inferiores a los de otros períodos de recuperación económica. La combinación de demanda interna floja, importaciones crecientes y presión tributaria elevada configura un escenario desafiante para la recuperación del sector en el corto plazo.

Perspectivas para los próximos meses

De cara al resto del año, la evolución de la producción de acero estará atada, en buena medida, al desempeño de la obra pública, la construcción privada y la industria automotriz, grandes demandantes de insumos siderúrgicos. También será clave el ritmo de la estabilización macroeconómica y la eventual recuperación del consumo y la inversión.

En el plano institucional, el sector continuará reclamando medidas de defensa comercial frente a la competencia externa considerada desleal y una revisión de la carga impositiva que, a su juicio, resta competitividad. Mientras tanto, la industria se mantiene en un modo cauteloso, ajustando producción y replanteando inversiones a la espera de señales más claras de reactivación.

“El sector siderúrgico continúa operando por debajo de su potencial histórico, lo que condiciona la recuperación y la dinámica de producción en el corto plazo”, advirtió la cámara empresaria.

Con una economía aún en proceso de reacomodamiento, los próximos meses serán decisivos para determinar si el actual freno en la producción de acero se consolida como una tendencia prolongada o si, por el contrario, se convierte en un piso desde el cual la actividad pueda empezar a recomponerse gradualmente.

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