El empresario presentó un proyecto de satélites gigantes diseñados para procesar inteligencia artificial en el espacio. La iniciativa prevé una constelación de hasta un millón de unidades con capacidad energética y computacional sin precedentes.

Elon Musk reveló un proyecto que busca instalar centros de datos en órbita mediante satélites de gran tamaño, diseñados para procesar inteligencia artificial a una escala inédita. Según detalló, estas estructuras superarán en longitud tanto al cohete Starship V3 —de 124,4 metros— como a la Estación Espacial Internacional.
SpaceX planea desplegar una constelación de satélites equipados con paneles solares de dimensiones excepcionales. Aunque Musk no precisó la longitud exacta de cada unidad, afirmó que el diseño actual representa una “versión mini” y anticipó que los modelos futuros serán aún mayores.
Los satélites estarán preparados para captar grandes cantidades de energía solar y sostener sistemas de computación de alta densidad. Las primeras versiones ofrecerán una potencia estimada en 100 kilovatios, mientras que las siguientes generaciones apuntarán a operar en un rango de megavatios.
Musk explicó que la imagen difundida del proyecto refleja tanto la escala de los paneles solares como la del radiador, componentes clave para el funcionamiento de estos centros de datos orbitales.
Expansión de la capacidad de computación en el espacio
En la Tierra, compañías como xAI —también dirigida por Musk— ya avanzan en la construcción de centros de datos con capacidades que alcanzarán los 1.000 megavatios. Sin embargo, el plan espacial de SpaceX propone una escala superior, con el objetivo de desplegar hasta un millón de satélites.
Ese volumen permitiría generar miles de gigavatios de capacidad de computación para inteligencia artificial desde el espacio. Musk sostuvo que el desarrollo es viable desde el punto de vista técnico y aseguró: “Confiamos en que esto es factible. No se requieren nuevas leyes de la física ni nada imposible para lograrlo”.
El uso del cohete Starship aparece como un elemento central del proyecto, debido a su capacidad para transportar cargas de gran tamaño y facilitar el despliegue masivo de estos satélites.
Preocupaciones por la saturación del espacio orbital
El crecimiento proyectado de esta constelación genera inquietud entre especialistas en el ámbito espacial. Actualmente, orbitan la Tierra unos 15.000 satélites, de los cuales cerca de 10.000 pertenecen a la red Starlink de SpaceX.
El nuevo diseño confirma que los centros de datos serán significativamente más grandes que los satélites Starlink V2, lo que incrementa los desafíos para la gestión del tráfico orbital.
Hugh Lewis, profesor de astronáutica en la Universidad de Birmingham y especialista en desechos espaciales, advirtió sobre la complejidad operativa de una red de esa magnitud. Según sus estimaciones, “si hay un millón de mini satélites con IA en funcionamiento, la constelación en su conjunto realizaría 272 millones de maniobras de mitigación de riesgo de colisión por año”.
Ese cálculo equivale a casi nueve maniobras por segundo de forma constante. En un período de 15 años, el total alcanzaría los 4 mil millones de maniobras.
La coordinación de una red de estas características y la prevención de colisiones con desechos espaciales u otros satélites se presentan como uno de los principales desafíos del proyecto.
La propuesta de SpaceX apunta a transformar la infraestructura tecnológica para inteligencia artificial mediante el uso de energía solar en el espacio y la capacidad de lanzamiento del Starship. Al mismo tiempo, el desarrollo enfrenta interrogantes técnicos y operativos vinculados a la saturación orbital y la administración del tráfico espacial.

