Líbano ordena la salida del embajador de Irán en medio de presiones internas y externas

NewsITe
El Gobierno del Líbano declaró persona no grata al embajador de Irán en Beirut, Mohammad Reza Sheibani, y le ordenó abandonar el país antes del próximo domingo, en una decisión que reconfigura el delicado tablero político interno y suma un nuevo capítulo a las tensiones regionales en Medio Oriente.
La medida, comunicada por el Ministerio de Exteriores libanés al encargado de negocios iraní, Toufic Samadi Khoshkhoo, se fundamenta en presuntas violaciones a las normas diplomáticas. Según trascendió, las autoridades acusan al diplomático de haberse expresado públicamente sobre la política interna, evaluar decisiones del Gobierno y mantener reuniones con actores no oficiales sin la coordinación previa con el Estado libanés.
Beirut también llamó a consultas a su embajador en Teherán, en un intento de enviar una señal de firmeza sin llegar a una ruptura total de relaciones. La Cancillería subrayó que la decisión no implica el corte de vínculos con Irán, sino un reclamo de respeto al principio de no injerencia y a la soberanía libanesa, en línea con los usos y costumbres del derecho internacional.
Reacción de Hezbolá y disputa interna en Beirut
El movimiento chiita Hezbolá, aliado de Irán y actor central en la política libanesa, rechazó con dureza la expulsión. En un comunicado, calificó la resolución como “imprudente” y “sin fundamento legal”, y exigió que sea revocada. Para la organización, el paso dado por el Gobierno no favorece los intereses nacionales ni la unidad interna, en momentos en que el país enfrenta ataques y presiones externas.
Hezbolá desestimó las acusaciones de interferencia iraní y sugirió que la decisión responde a motivaciones políticas internas, marcando una nueva línea de fractura entre los sectores próximos a Teherán y aquellos que reclaman tomar distancia tanto de Irán como de otras potencias involucradas en la región.
El grupo también acusó al ministro de Exteriores de adoptar posiciones que, a su juicio, terminan beneficiando a Israel y minimizando el rol de Estados Unidos en los asuntos libaneses. Según su postura, el momento elegido para la expulsión podría profundizar las divisiones internas justo cuando el país intenta articular una respuesta común frente a los ataques israelíes y mantener la presión para que se respete la soberanía territorial.
Presión internacional, conflicto con Israel y escenario regional
En paralelo a la crisis diplomática, el presidente libanés Joseph Aoun instó a la comunidad internacional a redoblar la presión sobre Israel para que detenga sus ofensivas y se avance hacia un alto el fuego estable. El mandatario remarcó que Líbano “no puede librar guerras ajenas en su territorio” y reivindicó la autoridad exclusiva del Estado sobre las armas y las decisiones de guerra y paz, en consonancia con la Constitución y el Acuerdo de Taif.
Aoun recordó que la iniciativa de negociación presentada días atrás por su administración continúa vigente y cuenta con respaldo regional e internacional, pero advirtió que depende de una respuesta concreta de Israel a los llamados para cesar el fuego. En este marco, la expulsión del embajador iraní se inscribe en una dinámica más amplia, donde Líbano intenta equilibrar sus alianzas externas, contener tensiones internas y evitar quedar atrapado en una escalada mayor entre Irán e Israel.
- Expulsión del embajador iraní por presunta injerencia en asuntos internos.
- Fuerte rechazo de Hezbolá, que habla de decisión política e imprudente.
- Llamado del presidente Aoun a frenar los ataques israelíes y sostener el diálogo.
“El Líbano no puede librar guerras ajenas en su territorio”, afirmó el presidente Joseph Aoun, al reclamar respeto a la soberanía nacional y a la autoridad del Estado.
Con instituciones frágiles, una economía golpeada y una sociedad atravesada por múltiples lealtades geopolíticas, la decisión de expulsar al embajador iraní aparece como un gesto de alto impacto simbólico. Su alcance real dependerá de cómo reaccionen Teherán, los actores internos y las potencias que siguen de cerca cada movimiento en el Mediterráneo oriental.

