El ICG de Milei registra su nivel más bajo desde el inicio de la gestión

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El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella volvió a caer en marzo y marcó el registro más bajo desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023. De acuerdo con el informe difundido este martes, el indicador se ubicó en 2,30 puntos, lo que representa la cuarta baja mensual consecutiva y refleja un clima de creciente escepticismo respecto del rumbo del Gobierno nacional.
Según la casa de estudios, el nivel alcanzado en marzo implicó una variación negativa de 3,5% en relación con febrero y una caída interanual de 4,9%. Con este movimiento, el promedio de la gestión Milei se ubica ahora en 2,43 puntos, su valor más bajo desde el inicio del mandato. El dato se observa en un contexto de fuerte ajuste económico, tensiones políticas y discusión abierta sobre la profundidad de las reformas propuestas por el oficialismo.
El estudio señala que el actual nivel de confianza es muy similar al que exhibía la administración de Mauricio Macri en marzo de 2018, cuando el ICG se situaba en 2,32 puntos, pese a que el entonces presidente venía de imponerse en las elecciones legislativas de 2017. No obstante, el índice de Milei todavía se mantiene por encima del de Alberto Fernández en marzo de 2022, momento en que el indicador apenas llegaba a 1,51 puntos tras la derrota oficialista en los comicios de medio término de 2021 y en medio del impacto económico de la pandemia.
Cuarta baja mensual y comparación con gobiernos anteriores
En lo que va de 2024, el ICG acumula tres descensos consecutivos: enero (-2,8%), febrero (-0,6%) y marzo (-3,5%), con una contracción total de 6,5% desde fines del año pasado. De esta manera, el promedio de la presidencia de Milei se coloca en una posición intermedia entre el que registró Macri (2,55 puntos) y el de Fernández (1,99 puntos) en el mismo tramo de sus respectivas gestiones, de acuerdo con los datos de la Universidad Torcuato Di Tella, que realiza esta medición desde 2001.
El relevamiento también detalla la evolución de los distintos componentes del índice. En la comparación contra febrero, cuatro de los cinco subíndices mostraron retrocesos. El apartado “Honestidad” se mantuvo como el componente más alto, con 2,73 puntos, aunque con una baja de 1,1%. En segundo lugar se ubicó “Capacidad”, con 2,55 puntos, que registró una caída más marcada, del 5,6% en el mes.
Honestidad, capacidad y eficiencia: cómo se descompone la confianza
Entre los restantes componentes, “Eficiencia” fue el único que mostró una mejora en marzo, con un avance de 3,9% hasta alcanzar los 2,38 puntos. En cambio, “Evaluación general del Gobierno” descendió hasta 1,98 puntos y “Preocupación por el interés general” cayó a 1,87 puntos, concentrando las contracciones más pronunciadas del período. El informe destaca que la combinación de estos descensos configura un escenario en el que predomina la cautela y la desconfianza sobre el desempeño integral de la gestión.
El Índice de Confianza en el Gobierno se elabora desde hace más de dos décadas y permite comparar percepciones ciudadanas entre distintas administraciones nacionales. Su evolución suele estar asociada a factores económicos —como inflación, empleo y nivel de actividad—, así como a la dinámica política, el cumplimiento de promesas de campaña y la capacidad del oficialismo para construir acuerdos. En este marco, el nuevo retroceso del ICG plantea un desafío adicional para el Gobierno, que busca sostener apoyo social mientras impulsa cambios de alto impacto en la economía y en el Estado.
La Universidad Torcuato Di Tella advirtió que cuatro de los cinco componentes del ICG mostraron caídas en marzo, con “Eficiencia” como única excepción positiva.
De cara a los próximos meses, la evolución del índice será seguida de cerca por analistas y dirigentes, ya que funcionará como un termómetro de la reacción social frente a las medidas oficiales. Una eventual recuperación de la confianza dependerá, en buena medida, de la capacidad del Gobierno para mostrar resultados económicos concretos y reducir la incertidumbre en la ciudadanía.

