Veinte años después, una posible víctima de Escobar halló respuestas

BUSCARÁN ADN DEL VIOLADOR SERIAL NICOLEÑO EN LAS PRENDAS

Se contactó con EL NORTE en busca de datos sobre su abusador en San Nicolás. Había sido atacada sexualmente en 2007 por un falso policía cuando tenía solo 12 años; el culpable nunca fue hallado. Reconoció a su atacante en las imágenes del juicio en el que lo condenaron a 48 años de prisión por otras 18 violaciones. La fiscalía rosarina tomó conocimiento del caso a través de las páginas del diario y la convocó para avanzar con la investigación.

De la redacción de EL NORTE
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En los primeros días de marzo, las páginas de EL NORTE publicaban un desgarrador relato junto a un pedido de información. Una joven rosarina encontró una nota de este diario que recordaba el caso de un violador serial con domicilio en San Nicolás que había cometido todos sus hechos en Rosario. Pidió que quien tuviera datos u otras imágenes de ese hombre se los brindara. Ella creía ser una de sus primeras víctimas. Su causa se cerró sin culpables.

La conmovedora entrevista a Clara (nombre ficticio para resguardar su identidad) llegó a miles de lectores, entre ellos a los funcionarios de la Fiscalía General de la Acusación de Rosario. La fiscal coordinadora, Carla Cerliani —quien en su momento instruyó la causa por la que condenaron al peligroso delincuente—, se comunicó con la joven, la citó a una audiencia y se hizo cargo del caso. La semana pasada acordaron volver a reunirse en un mes.

«Van a buscar en los archivos y van a revisar la causa completamente de nuevo. La fiscal me aseguró que van a buscar ADN en la ropa que quedó guardada. Me siento muy tranquila, con toda la fe de que esto por fin se va a cerrar. Siento paz de saber que él está preso; eso me trajo mucha paz», manifestó agradecida la joven, nuevamente en comunicación con EL NORTE.

Clara fue abordada en abril de 2007 en una calle de Rosario cuando volvía a su casa luego de comprar caramelos en un kiosco cercano. Un hombre vestido como policía la interceptó y le dijo que la bicicleta en la que circulaba era robada. La adolescente de apenas 12 años le respondió que estaba equivocado. Él le aseguró que para aclarar la situación tenía que llevarla a la dependencia policial. En el camino la introdujo en una estación abandonada, la amenazó con un arma, la ató y abusó sexualmente de ella para luego dejarla abandonada a su suerte.

Diecinueve años después, la joven cree reconocer en las imágenes publicadas en los medios periodísticos al hombre que la atacó. Se trata de Luis Marcelo Escobar, un locutor domiciliado en San Nicolás, cuya figura se hizo pública tras ser enjuiciado y sentenciado a 48 años de prisión por un tribunal rosarino.  Fue hallado culpable de abusar sexualmente de 18 mujeres de entre 14 y 25 años. Esos ataques fueron cometidos entre abril de 2014 y agosto de 2016 y tenían un patrón idéntico: el abusador serial se hacía pasar por policía para engañar a sus víctimas.

Clara se contactó por primera vez con EL NORTE, tras encontrar una nota publicada el 23 de junio de 2023 que recordaba el caso. Sabe que es muy difícil hallar justicia luego del cierre de la causa y del paso del tiempo, pero declaró que necesita estar segura de que quien está tras las rejas es el hombre que la agredió para cerrar su historia y vivir tranquila. Pidió ayuda a quien pudiera aportarle más datos de Escobar o hacerle llegar alguna foto tomada en tiempos cercanos al 2007. “Necesito asegurarme de que no voy a volver a cruzarme con él”, había expresado.

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El testimonio

Diecinueve años más tarde, la joven rosarina que busca resolver su interrogante relató el horror vivido un 24 de abril de 2007, cuando todavía era una niña. “Eran alrededor de las tres de la tarde cuando salí de mi casa en bicicleta para comprar una tarjeta y caramelos. En el camino me interceptó un hombre que dijo llamarse Alberto. Estaba vestido de policía y tenía un arma. Me dijo que mi bicicleta era robada, que había una denuncia. Me asusté mucho; le creí. Me dijo que lo tenía que acompañar a la comisaría. Yo no tuve la suficiente capacidad como para darme cuenta de que era un engaño. Empezamos a dar vueltas; me perdí, yo ya no sabía dónde estaba. Recuerdo que en el camino me preguntó si tenía novio y yo le respondí que no, que era muy chica todavía. Me dijo que al robo lo había denunciado un hombre y que la bicicleta era del hijo. Me llevó para el lado de las vías del tren y de allí terminamos en una estación de servicio vieja en un descampado cerca de Funes. Me metió por la fuerza adentro, me tapó la boca, los ojos… me atacó y después me dijo que me tenía que matar, que no me podía dejar viva y me apuntó con el arma. Le rogué, le dije que no lo iba a denunciar y no sé por qué me dejó. Al rato logré desatarme —me había atado con un buzo de lana mío—; no se había llevado la bicicleta y así, golpeada y herida, agarré un camino para pedir ayuda. No sabía dónde estaba. Una familia me auxilió y llamó a la policía y a mi mamá. Hicimos la denuncia, pero nunca supe quién había sido mi atacante; al año cerraron la causa. Tenía una voz especial, autoritaria, y barba candado. Nunca me voy a olvidar de su cara. Me hizo un daño irreparable. Con ayuda de psicólogos logré salir adelante, pero necesito cerrar esta historia”, relató Clara. “Nunca supe quién era. Pero cuando vi las fotos y me enteré de que los casos eran iguales al mío, me acerqué a la fiscalía donde estaba la denuncia y me encontré con que mi caso estaba cerrado”, explicó. “Había ADN en mi ropa interior, pero no lo analizaron. Nunca tuve justicia”, añadió.

Escobar era nicoleño y padre de familia; viajaba a Rosario para cometer sus aberrantes delitos. Fingía ser policía y se aprovechaba de la vulnerabilidad de sus víctimas. El caso salió a la luz en 2016, cuando fue detenido por atacar sexualmente a una adolescente de 14 años luego de subirla a su auto por la fuerza.La menor alcanzó a tomar la patente del vehículo y Escobar fue detenido poco después en el sudoeste de Rosario, mientras paseaba con su familia. Los investigadores encontraron un mismo patrón de conducta con otras 17 denuncias por abuso sexual. Escobar fue detenido y alojado en una cárcel de Coronda.

El 6 de marzo de 2019 lo condenaron a 48 años de prisión. En mayo de ese mismo año, un tribunal de segunda instancia revisó la sentencia y ratificó la condena.

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