Incertidumbre en ANSES por retiros voluntarios y posible ola de despidos

Tensión en ANSES por el plan de retiros y temor a despidos masivos

Oficinas de ANSES en contexto de ajuste y retiros voluntarios

NewsITe

A menos de dos semanas de que venza el plazo para adherir al retiro voluntario ofrecido por ANSES a sus 12.262 empleados, el clima interno en las dependencias del organismo previsional en todo el país es de fuerte incertidumbre y deliberación constante. La iniciativa forma parte de un plan de reducción de la planta de personal, que según estimaciones gremiales podría derivar en unas 2.500 desvinculaciones en total.

La primera etapa del esquema se apoya en un relevamiento interno realizado durante la gestión anterior, que identificó a unos 1.400 trabajadores con edad y años de aportes suficientes para jubilarse, además de unos 300 contratados. Entre los retiros y la no renovación de contratos, el Gobierno proyectaría alrededor de 1.700 salidas en esta fase inicial, para luego avanzar con una reestructuración más profunda.

– Publicidad –

Dentro del organismo crece la convicción de que, una vez cerrado el período de retiros voluntarios, comenzará una etapa de despidos y reordenamiento de áreas. En estos días, según trascendidos sindicales, se presentaron a adherir directores con escasa antigüedad y numerosos profesionales, en especial del interior del país, que combinaban su trabajo en ANSES con actividades privadas. También se habrían mostrado interesados quienes se consideran vulnerables por su alto nivel de ausentismo, ante el temor de quedar en la mira cuando se revisen los legajos.

Tasas de ausentismo y áreas casi inactivas, bajo la lupa

Con la reforma laboral ya sancionada como telón de fondo, circula con fuerza la versión de que se analizarán con detalle los historiales de hasta 10 o 15 años de antigüedad para verificar las tasas de ausentismo. Aquellos trabajadores que hayan abusado de licencias médicas u otros mecanismos para ausentarse de sus tareas serían candidatos a despidos directos, mediante el envío de telegramas de desvinculación.

Otro foco de preocupación recae sobre los empleados incorporados para atender prestaciones que ANSES ya dejó de ofrecer. Muchos de ellos se desempeñaban en bocas de atención al público donde se tramitaban jubilaciones por moratoria de aportes. Con la eliminación de ese régimen excepcional, numerosas áreas quedaron prácticamente inactivas y sus trabajadores temen pases a disponibilidad o despidos.

A este escenario se suma el congelamiento salarial que rige desde octubre de 2024 y la falta de convocatoria a la paritaria propia del organismo, lo que agrava la pérdida de poder adquisitivo. En ese contexto, el retiro voluntario se presenta como una especie de “salida forzada”, tentada por el pago de importantes liquidaciones —que en algunos casos podrían superar los 100 millones de pesos— abonadas en dos cuotas.

Reforma previsional en el horizonte y dudas sobre el futuro

Pese al atractivo aparente de las cifras, muchos trabajadores que hicieron cálculos señalan que la oferta no resulta tan conveniente: implica una tasa de sustitución cercana al 60% del salario y no reconoce años que excedan el tope de 24 de antigüedad establecido en el esquema. Esa condición desalienta especialmente a los agentes con más años de servicio.

En paralelo, se extiende la idea de que el ajuste en la planta de personal es la antesala de una reforma previsional más amplia. Una de las poblaciones sobre la mesa de debate es la de quienes tienen entre 65 y 70 años y aportaron al sistema, pero no alcanzan los 30 años exigidos por la ley para jubilarse. Muchos de ellos tampoco reúnen los requisitos para acceder a la prestación por edad avanzada prevista en la ley 24.241, que exige 70 años.

Para este universo, la única alternativa vigente es la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), un beneficio no contributivo que otorga el 80% del haber mínimo. La eventual reconfiguración de estos regímenes y la forma en que ANSES deberá gestionarlos aparecen como uno de los ejes de la posible reforma, mientras en el organismo crece el temor a una reestructuración que cambie de raíz su funcionamiento y el futuro laboral de miles de empleados.

En ANSES conviven la presión por adherir al retiro voluntario, el congelamiento salarial y el temor a una ola de despidos en el marco de una reforma previsional en ciernes.

Con el plazo corriendo y sin definiciones oficiales precisas sobre la segunda etapa del plan, el personal del organismo previsional atraviesa días de reuniones, consultas gremiales y decisiones difíciles, en un contexto económico cada vez más desafiante.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -