Bancos alertan por suba de morosidad en empresas

Crece la preocupación del sistema financiero por el repago corporativo

Fachada de entidad bancaria en contexto de tensión financiera

NewsITe

La suba de la morosidad en las familias ya encendió luces de alarma en el sistema financiero, pero ahora los bancos empiezan a observar con creciente inquietud un escenario similar en el segmento de empresas. Un informe privado advirtió que las dificultades para cumplir con los pagos de créditos corporativos se intensificaron en los últimos meses y podrían comprometer la sostenibilidad de muchas compañías.

De acuerdo con un trabajo de la consultora LCG, que tomó como base datos del Banco Central y el testimonio de referentes del sector, la irregularidad de las empresas todavía luce acotada en las estadísticas oficiales, pero contrasta con lo que describen los ejecutivos bancarios en su operatoria diaria.

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“La irregularidad de las empresas (según datos del Banco Central) mostró un valor significativamente menor, pero este dato contrasta con lo que referentes de distintas entidades bancarias comentan”, advierte el reporte. En los bancos reconocen que los problemas de repago se volvieron más frecuentes, sobre todo a partir de febrero y marzo, en medio de una recesión profunda.

Recesión, caída del consumo y tensión en el crédito

El estudio de LCG plantea dos hipótesis para explicar la brecha entre los datos oficiales y la percepción del sector financiero. Por un lado, que el deterioro haya sido muy abrupto durante 2026 y todavía no termine de reflejarse en las series estadísticas. Por otro, que los indicadores tradicionales no estén captando plenamente las dificultades que atraviesan muchas compañías para refinanciar o cancelar sus pasivos.

  • Recesión extendida y caída de la actividad en múltiples sectores productivos.
  • Deterioro del poder adquisitivo que afecta las ventas y el flujo de caja empresario.
  • Mayor carga financiera producto de créditos tomados meses atrás a montos elevados.
  • Incremento de la morosidad tanto en familias como en firmas, con foco en PyMEs.

Según LCG, más allá de las cuestiones técnicas, la explicación de fondo es sencilla: la combinación de recesión, pérdida del ingreso real y menor dinamismo productivo deriva en una capacidad reducida de repago. Muchas compañías que se habían apalancado con créditos durante períodos de mayor actividad hoy enfrentan ingresos más bajos y mayores dificultades para honrar sus compromisos.

“La misma recesión, en conjunto con cierto deterioro del poder adquisitivo y las dificultades crecientes en varios sectores productivos, está generando problemas de repago de préstamos, luego de un aumento fuerte en los montos otorgados varios meses atrás”, concluye el informe de LCG.

En este contexto, los bancos monitorean de cerca la calidad de sus carteras corporativas y no descartan endurecer condiciones de otorgamiento o refinanciación. Un deterioro más profundo en los indicadores de morosidad podría derivar en un círculo vicioso de menor crédito, más restricción financiera para las empresas y una recuperación económica aún más lenta.

El estudio remarca que las dificultades para afrontar deudas se repiten tanto en hogares como en firmas, lo que configura un escenario de tensión generalizada para el sistema financiero y la economía real. El desafío de los próximos meses será evitar que estos focos de morosidad se transformen en un problema sistémico.

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