Boric, del Palacio de La Moneda al vagón del Metro

NewsITe
Buenos Aires, 22 de marzo (NA) – A pocos días de haber finalizado su mandato, el expresidente chileno Gabriel Boric volvió a convertirse en tema de conversación en redes sociales. Un video grabado por pasajeros lo muestra utilizando el Metro de Santiago como un usuario más, sin comitiva ni custodia visible, en la concurrida estación Baquedano.
En las imágenes, que se viralizaron durante el fin de semana, se lo ve primero esperando la llegada del tren en el andén y, una vez a bordo, sentado mientras lee tranquilamente un libro. La escena contrasta con la imagen tradicional de los jefes de Estado y exmandatarios, habitualmente desplazados en vehículos oficiales y con fuerte presencia de seguridad.
No es la primera vez que Boric, referente de la nueva izquierda chilena, es retratado en el transporte público de la capital trasandina. Durante su gestión al frente de La Moneda ya se habían difundido fotos y videos en los que se lo veía viajando en Metro, en ocasiones vestido de manera informal y sin mayores protocolos, lo que alimentó su imagen de dirigente cercano y de hábitos cotidianos similares a los de cualquier ciudadano.
A comienzos de 2024, cuando aún ejercía la presidencia, un pasajero de la línea 5 del Metro de Santiago lo fotografió sentado en el piso del vagón, también con un libro en la mano, en lo que se indicó era su primer día de vacaciones. Aquella imagen, ampliamente compartida en redes sociales y medios de la región, generó un debate entre quienes valoraron el gesto de austeridad y normalidad, y quienes lo interpretaron como una puesta en escena comunicacional.
Una postal que reabre el debate sobre la cercanía del poder
La nueva secuencia en el Metro, ya fuera de la función presidencial, vuelve a instalar la discusión sobre el vínculo entre los líderes políticos y los espacios públicos que comparten con la ciudadanía. En Chile, como en otros países de la región, los gestos de sencillez y la utilización del transporte público suelen ser leídos como señales de empatía social, pero también pueden despertar suspicacias en un clima político polarizado.
En este caso, el video de Boric en Baquedano –una de las estaciones neurálgicas de Santiago, próxima al sector donde se concentraron las protestas del estallido social de 2019– refuerza la imagen de un dirigente que mantiene sus rutinas urbanas aún después de dejar el cargo. Mientras tanto, las redes sociales se llenan de comentarios divididos entre el reconocimiento y la crítica, reflejando el intenso escrutinio público al que siguen sometidos los expresidentes en la era digital.
Las escenas de Boric leyendo en el Metro, tanto durante su presidencia como ahora en el llano, se convirtieron en una marca distintiva de su estilo personal y de su forma de habitar el espacio público.
Más allá de las interpretaciones, la postal de un exmandatario viajando como un pasajero más aporta un nuevo capítulo al debate sobre cómo la política se muestra –y se observa– en la vida cotidiana de las grandes ciudades latinoamericanas.

