Fuerte caída en ventas de indumentaria y más despidos

La industria de la indumentaria enfrenta su momento más crítico

Locales de ropa con caída en ventas en Argentina

NewsITe

La industria de la indumentaria atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Según el último informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de ropa en el país cayeron en promedio un 8,4% interanual durante el primer bimestre del año, reflejando una tendencia negativa que se viene profundizando desde comienzos de 2024.

El relevamiento, al que tuvo acceso Noticias Argentinas, muestra que la falta de demanda es hoy el principal problema del sector y golpea a 8 de cada 10 empresas. En este contexto, no solo se resienten los niveles de actividad, sino que también se agrava la situación financiera de los fabricantes y comercios, con más atrasos en pagos y un aumento de los despidos.

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De acuerdo con el informe, el 63% de las compañías registró una baja en sus ventas en el período enero-febrero, mientras que solo un 30% logró algún tipo de mejora respecto del mismo lapso del año anterior. La debilidad del consumo interno, el deterioro del poder adquisitivo y la cautela de los consumidores se combinan para conformar un escenario complejo para el rubro textil y de confección.

Tensión financiera, stocks en alza y empleo en riesgo

La CIAI advirtió que la escasa demanda hace cada vez más difícil trasladar los aumentos de costos a los precios finales. La mitad de las empresas no pudo aplicar subas a sus listas, mientras que un 43% solo consiguió trasladar menos de la mitad de los incrementos de costos. Este descalce entre costos y precios erosiona los márgenes y presiona sobre la rentabilidad del negocio.

Como resultado directo de las menores ventas, los stocks volvieron a acumularse: la mitad de las firmas del sector reconoce tener niveles de inventario considerados “excesivos”, el registro más alto de los últimos 18 meses. Este sobrestock obliga a muchas compañías a trabajar con promociones, liquidaciones anticipadas o reducción de nuevos pedidos a proveedores.

La crisis también se trasladó a la cadena de pagos. El informe señala que 8 de cada 10 empresas enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos financieros. Los atrasos ocasionales en pagos se duplicaron en el último bimestre y ya alcanzan al 60% de las firmas. Al mismo tiempo, el grupo de empresas que no presentaba atrasos significativos se redujo de 40% a apenas 21% en solo dos meses, un deterioro que enciende alarmas en todo el entramado productivo.

El empleo tampoco quedó al margen del ajuste. Los despidos ya representan el 21% de las medidas laborales adoptadas por las compañías, lo que implica un salto de 7 puntos porcentuales frente al bimestre previo. Además, un 25% de las firmas decidió no reemplazar los puestos que quedan vacantes por renuncias, una señal de prudencia extrema y de expectativa de menor actividad en el futuro cercano.

Expectativas sombrías para el corto plazo

Las proyecciones para los próximos meses no aportan señales de alivio. La CIAI detectó un nuevo deterioro en las expectativas económicas de los empresarios del sector. Creció la proporción de quienes evalúan el panorama como “malo” y “muy malo”, con subas de 2 y 5 puntos porcentuales, respectivamente. La posibilidad de una recuperación rápida aparece, por ahora, lejana.

En relación con la evolución de las ventas para el próximo trimestre, el 60% de los consultados considera que la situación se mantendrá sin cambios, en niveles deprimidos, mientras que apenas un 16% se muestra optimista y espera una mejora. El resto prevé que las ventas podrían caer todavía más.

En este contexto, la industria de la indumentaria se encuentra ante el desafío de sostener el empleo, reorganizar su estructura de costos y atravesar un período de fuerte contracción del consumo. Las entidades del sector insisten en la necesidad de medidas que alivien la carga financiera y promuevan el mercado interno, al tiempo que advierten que, sin un repunte de la demanda, será difícil evitar un impacto mayor en la producción y el trabajo.

“La falta de demanda se consolida como la principal preocupación para el sector y limita las posibilidades de trasladar costos, sostener la rentabilidad y preservar el empleo”, resumieron desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria.

Con un escenario signado por la caída del consumo, tensiones financieras y perspectivas pesimistas, la cadena de valor de la indumentaria mira con preocupación el calendario de 2026, a la espera de señales claras de estabilización económica y recuperación del poder de compra de los hogares.

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