San Lorenzo suma cinco nuevas inhibiciones de la FIFA

FIFA vuelve a sancionar a San Lorenzo por deudas impagas

Sede de San Lorenzo y logo de la FIFA

NewsITe

San Lorenzo de Almagro atraviesa otra vez un frente de conflicto en los escritorios. La FIFA registró cinco nuevas inhibiciones sobre el club de Boedo por deudas impagas, según se desprende del listado oficial “FIFA Registration Ban” actualizado a partir del 18 de marzo de 2024. Estas sanciones se suman a una larga seguidilla de reclamos económicos que viene condicionando la vida institucional y deportiva de la entidad azulgrana.

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De acuerdo con la información consignada en el sitio del organismo con sede en Zúrich, se trata de cinco casos distintos que implican la prohibición para San Lorenzo de inscribir jugadores a nivel internacional hasta tanto se salden los compromisos pendientes. Si bien aún no trascendieron públicamente los nombres de los futbolistas, clubes o intermediarios involucrados en cada expediente, en el entorno dirigencial admiten que se trata de obligaciones contraídas en mercados de pases anteriores.

En los últimos años, San Lorenzo ya había debido afrontar al menos 14 inhibiciones de la FIFA, que fueron levantadas progresivamente mediante acuerdos de pago, cancelación de deudas o refinanciaciones. Esa dinámica de conflicto repetido dejó en evidencia los problemas de gestión financiera y la acumulación de pasivos derivados de contrataciones que no siempre estuvieron acompañadas por un retorno deportivo o económico acorde.

El impacto de estas nuevas sanciones no es menor: mientras la inhibición se mantenga activa, el club verá limitada su capacidad para reforzar el plantel profesional con incorporaciones desde el exterior. En un contexto de torneo competitivo y con la necesidad de apuntalar el equipo, cualquier restricción en el mercado de pases complica la planificación deportiva y obliga a profundizar el trabajo con juveniles y jugadores ya bajo contrato.

Un problema repetido en el fútbol argentino

Las inhibiciones por parte de la FIFA se transformaron en un fenómeno frecuente en el fútbol argentino, donde varios clubes de primera división han debido enfrentar sanciones similares por incumplimientos en los pagos. El mecanismo es claro: ante la falta de respuesta a los reclamos formales, los acreedores elevan sus demandas a los tribunales del organismo internacional, que puede aplicar castigos escalonados hasta llegar, en casos extremos, a la quita de puntos o descensos administrativos.

En el caso de San Lorenzo, las últimas comisiones directivas debieron apelar a diferentes estrategias para evitar que esos conflictos escalaran: renegociación de plazos, ventas de futbolistas, adelantos de ingresos por derechos de televisión y acuerdos comerciales. Sin embargo, la aparición de cinco nuevas inhibiciones refleja que aún queda un camino largo por recorrer para ordenar las finanzas y recuperar previsibilidad.

Mientras se aguarda la definición sobre los destinatarios concretos de estas deudas, la prioridad del club será encontrar una salida que permita levantar las sanciones en el menor tiempo posible. La dirigencia sabe que la imagen institucional también está en juego: cada actualización del listado de la FIFA se lee como un termómetro de solvencia y seriedad ante el mercado internacional.

La sucesión de inhibiciones vuelve a poner bajo la lupa el modelo de gestión y el nivel de endeudamiento que arrastra San Lorenzo en los últimos años.

En Boedo, la preocupación convive con el objetivo de no desviar el foco de lo deportivo. Sin embargo, lo que ocurra en las oficinas y con las negociaciones de pagos será determinante para el futuro del club tanto dentro como fuera de la cancha.

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