Criopreservación de óvulos: cómo cambia el proyecto de maternidad

La caída de la natalidad y el avance de las técnicas reproductivas

Profesional de la salud manipulando muestras para criopreservación de óvulos

NewsITe

Argentina atraviesa una transformación profunda en sus patrones reproductivos. En las últimas dos décadas, la tasa de natalidad cayó de manera sostenida y, según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, en 2023 se registraron 460.902 nacimientos vivos, casi un 50% menos que en el año 2000. El fenómeno se enmarca en un contexto de cambios culturales, económicos y educativos que reconfiguran la manera de pensar la maternidad y la planificación familiar.

La tasa de fecundidad actual ronda los 1,6 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Este dato ubica a la Argentina, junto con Chile, entre los países con menores índices de fecundidad de la región. Al mismo tiempo, plantea desafíos estructurales: desde la sustentabilidad del sistema previsional hasta la organización de los servicios de salud y el aumento de hogares sin hijos o unipersonales.

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Las estadísticas también muestran una fuerte caída de los nacimientos entre las madres adolescentes, cuya fecundidad disminuyó un 64% desde 2005. El descenso es más marcado entre quienes tienen menor nivel educativo: en las mujeres con hasta primaria completa, los nacimientos se redujeron un 77%, mientras que entre quienes alcanzaron niveles educativos superiores la baja fue de apenas el 7%. Detrás de estos números aparecen factores como el mayor acceso a métodos anticonceptivos, la información disponible y la creciente autonomía económica y profesional de las mujeres.

Criopreservación: una herramienta para decidir con más libertad

En este escenario, la medicina reproductiva adquiere un rol central. La fertilidad femenina empieza a disminuir a partir de los 30 años, se acentúa después de los 35 y a los 40 las posibilidades de lograr un embarazo espontáneo son sensiblemente menores. Frente a este límite biológico, técnicas como la criopreservación de óvulos se consolidan como una alternativa para ampliar el margen de decisión.

La criopreservación consiste en extraer óvulos maduros de los ovarios y congelarlos a muy bajas temperaturas, generalmente a -196 °C en nitrógeno líquido. De este modo, se conserva su viabilidad y calidad para un uso futuro. Cuando la mujer decide buscar un embarazo, esos óvulos se descongelan, se fecundan en laboratorio mediante fertilización in vitro (FIV) y luego se transfieren al útero.

Especialistas en medicina reproductiva explican que el objetivo principal es preservar la fertilidad con óvulos propios para etapas posteriores de la vida, cuando la capacidad reproductiva natural ya haya disminuido. Así, el paso del tiempo deja de ser el único factor determinante y se abre la posibilidad de alinear el deseo de maternidad con proyectos personales, laborales o académicos.

Indicaciones, límites y desafíos de esta práctica

La criopreservación no solo se vincula con la decisión de postergar la maternidad por elección personal. También es una herramienta clave para quienes atraviesan tratamientos médicos que pueden afectar la fertilidad, como quimioterapia y radioterapia oncológica, cirugías ováricas o terapias prolongadas con inmunosupresores. Enfermedades como la endometriosis, el lupus y otros trastornos autoinmunes pueden comprometer la reserva ovárica y hacer recomendable evaluar esta opción a tiempo.

Los profesionales advierten, sin embargo, sobre la importancia de la consulta temprana. Cuando una paciente llega a los 40 años sin conocer su reserva ovárica y sin haber recibido información sobre la posibilidad de congelar óvulos con anterioridad, muchas veces las chances reales se reducen de forma considerable. Por eso, ginecólogos y especialistas insisten en incorporar la conversación sobre fertilidad en los controles habituales, del mismo modo que se habla de anticoncepción o salud sexual.

  • La fertilidad femenina disminuye de forma natural con la edad.
  • La criopreservación permite conservar óvulos en mejores condiciones biológicas.
  • Es una herramienta relevante tanto por elección personal como por indicación médica.
  • La información clara y temprana es clave para tomar decisiones informadas.

“El desafío es acompañar las nuevas decisiones reproductivas con información clara, educación en salud reproductiva desde edades tempranas y acceso a las herramientas que la medicina moderna puede ofrecer”, coinciden especialistas en medicina reproductiva.

En un contexto de baja natalidad y proyectos de vida cada vez más diversos, la criopreservación se perfila como una opción para que más mujeres puedan decidir cuándo y cómo encarar la maternidad, con mayor autonomía frente a los condicionantes biológicos.

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