La aerolínea low cost lanzó un programa para reducir su planta en un contexto marcado por demoras, sanciones y falta de aviones, que impactan en miles de pasajeros.

Flybondi abrió un programa de retiros voluntarios para sus empleados con el objetivo de reducir su planta permanente, en un escenario operativo complejo atravesado por cancelaciones, demoras y sanciones que afectan a miles de usuarios.
La medida se enmarca en un proceso de reorganización interna que busca “optimizar su eficiencia operativa” y “rediseñar su estructura organizacional”, según indicaron desde el sector. El ajuste se produce mientras la compañía enfrenta dificultades vinculadas a la disponibilidad de su flota.
De acuerdo a sitios especializados en aviación, el plan forma parte de una estrategia para reordenar su funcionamiento. “La compañía está enfocada en fortalecer su operación y sostener sus compromisos con clientes, empleados y el entorno en el que opera”, aseguró el periodista especializado Norberto Dupesso.
El contexto que atraviesa la empresa fue analizado por una investigación de Aviacionline, que relevó su operación entre octubre de 2025 y enero de 2026. El informe describió un escenario de vulnerabilidad estructural que excede situaciones aisladas.
En ese período, Flybondi registró un Completion Factor del 79,7%, lo que implica que uno de cada cinco vuelos programados no llegó a destino. Este indicador ubica a la compañía en una zona de riesgo técnico crítico dentro de la industria aerocomercial.
La situación operativa se agrava por la disponibilidad de aeronaves. Durante casi cinco meses, la empresa funcionó con cerca de la mitad de su flota activa y llegó a tener 16 aviones fuera de servicio por falta de pago, lo que impactó directamente en la programación de vuelos.
En la semana en curso, entre lunes y jueves, la aerolínea acumuló 88 vuelos cancelados. A esto se suma una nueva sanción económica aplicada recientemente por incumplimientos en la prestación del servicio.
El Gobierno de Neuquén multó a la empresa con $228.917.600 por fallas en la atención e información a los usuarios durante el verano. La sanción responde a cancelaciones registradas en enero, cuando más de 22.000 pasajeros no pudieron viajar en 150 vuelos domésticos y regionales previstos para el inicio de la temporada.

