Washington afirma que la campaña contra Irán avanza según lo previsto

NewsITe
El gobierno de Estados Unidos sostiene que la guerra con Irán continúa “según lo previsto” y sin un calendario definido para su finalización. Así lo afirmó el secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante una conferencia de prensa en el Pentágono, donde ratificó que la administración de Donald Trump mantiene sus objetivos militares y políticos frente a Teherán.
Hegseth evitó precisar plazos y remarcó que será el presidente Trump quien determine el desenlace del conflicto. La postura oficial apunta a mantener la presión sobre el régimen iraní mientras persistan las preocupaciones en torno a su arsenal de misiles y su capacidad para reconstruir un programa nuclear con fines bélicos.
Consultado sobre la capacidad de Irán para seguir lanzando misiles contra aliados de Washington, el funcionario reconoció que Teherán ingresó a esta fase del conflicto con un importante stock de armamento. En ese marco, subrayó que el Pentágono busca ser “lo más agresivo y firme posible” frente a las capacidades de misiles balísticos iraníes, aunque admitió que el país persa conserva todavía “cierta capacidad” ofensiva.
Disputa interna por la evaluación del programa nuclear iraní
Las declaraciones de Hegseth se producen en medio de señales contradictorias dentro del propio aparato de seguridad estadounidense. El secretario de Guerra insistió en que Trump no estaba dispuesto a tolerar que un régimen como el iraní estuviera “cada vez más cerca” de obtener capacidades nucleares, al considerar que se trata de “el arma más peligrosa del mundo” en manos de un gobierno que, según indicó, ha manifestado abiertamente su hostilidad hacia Estados Unidos y sus aliados.
Sin embargo, un día antes, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, había asegurado ante el Congreso que el programa de enriquecimiento nuclear de Irán fue “obliterado” durante la Operación Midnight Hammer, una serie de ataques aéreos contra instalaciones nucleares ocurridos en junio del año pasado. De acuerdo con su testimonio, desde entonces Irán no habría realizado esfuerzos significativos por reactivar ese programa.
Esa visión no es unánime. Fuentes de inteligencia citadas por cadenas estadounidenses como CNN advirtieron que las evaluaciones posteriores a los bombardeos concluyeron que la infraestructura nuclear iraní no fue destruida por completo, lo que alimenta dudas sobre el verdadero alcance de la operación y sobre la capacidad de Teherán para reconstruir parte de sus instalaciones.
Presión militar, misiles y drones en el centro de la estrategia
En este contexto, Hegseth afirmó que Washington trató de avanzar hacia un acuerdo que impida a Irán construir un arma nuclear en el futuro. No obstante, sostuvo que la dirigencia iraní utilizó las instancias de diálogo para ganar tiempo, al “construir más misiles” y desarrollar “más vehículos aéreos no tripulados”, con el objetivo de consolidar un paraguas de capacidades convencionales que le permita, llegado el caso, intentar reconstituir su programa nuclear.
De acuerdo con la visión del Pentágono, la estrategia iraní habría subestimado la voluntad de la Casa Blanca de responder con fuerza. La administración Trump, por su parte, busca mostrarse decidida a sostener la campaña militar y las sanciones económicas, en un escenario de alta tensión regional y con impacto directo sobre la seguridad de las rutas energéticas y la estabilidad del Golfo Pérsico.
Aunque por el momento no se fijan plazos para el final de la guerra, el mensaje de Washington es que la presión se mantendrá. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención el desarrollo del conflicto, ante el riesgo de una escalada mayor que involucre a otros actores y complique aún más el ya frágil equilibrio en Medio Oriente.

