Un caso testigo de violencia digital y de género en Córdoba

NewsITe
Un joven de la provincia de Córdoba será sometido a juicio oral acusado de generar, mediante herramientas de Inteligencia Artificial, imágenes falsas de contenido sexual de sus compañeras menores de edad y publicarlas en un sitio web para adultos. La Justicia consideró que su conducta encuadra en el delito de lesiones graves calificadas por mediar violencia de género.
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De acuerdo con la resolución de la Cámara de Acusación de Córdoba, el imputado habría utilizado fotografías reales de rostro de compañeras de colegio para montarlas digitalmente sobre cuerpos desnudos y luego subir ese material a una página pornográfica. Las jóvenes fueron identificadas con nombre y apellido, lo que incrementó el nivel de exposición y de daño.
El tribunal también destacó que el acusado agregó enlaces que direccionaban directamente a los perfiles de Instagram de las víctimas. Como consecuencia, las adolescentes comenzaron a recibir numerosas solicitudes de amistad, mensajes y visitas a sus redes sociales por parte de desconocidos, lo que profundizó la afectación a su intimidad y su vida cotidiana.
Daño psíquico y violencia digital contra menores
La decisión, difundida a través del portal Justicia de Córdoba, remarca que el Código Penal argentino reconoce al daño psíquico como una forma de lesión, aun cuando no exista un daño físico asociado. En este caso, las víctimas son menores de edad, consideradas en una especial situación de vulnerabilidad por encontrarse “en formación”.
Los camaristas Patricia Alejandra Farías, Maximiliano Octavio Davies y Carlos Alberto Salazar citaron diagnósticos habituales frente a este tipo de agresiones, como trastornos de ansiedad persistentes, estrés postraumático, trastornos adaptativos y aislamiento social. Para la Cámara, estos cuadros deben considerarse sin dudas como lesiones graves que impactan de manera directa en el desarrollo de las víctimas.
Si bien las imágenes difundidas eran manipuladas y no correspondían a situaciones reales, el tribunal subrayó que implicaron una “exposición sexual, digital, pública y reiterada” debido a la multiplicidad de visualizaciones que ofrece internet. Este escenario fue interpretado, además, como un claro ejemplo de violencia simbólica y violencia digital.
Un antecedente clave ante el avance de los abusos con IA
En su resolución, la Cámara consideró que el comportamiento del imputado encuadra en la figura de violencia digital de género, ya que el ataque se concretó en el espacio online a través de un contenido estereotipado y sexualizado que recae sobre mujeres adolescentes. Para este tipo de violencia, remarcaron los jueces, no es necesario un vínculo personal directo entre agresor y víctima: el impacto se mide por el alcance social del mensaje en una cultura de base patriarcal.
- Las víctimas fueron identificadas con nombre, apellido y enlaces a sus redes.
- El tribunal ponderó especialmente la vulnerabilidad de las menores de edad.
- Se consideró que el daño psíquico constituye una lesión grave en términos penales.
- El caso se enmarca como violencia simbólica y violencia digital de género.
“Van proliferando en nuestra sociedad conductas que utilizan los medios informáticos o las redes para la comisión de distintos delitos que tienen como sujeto pasivo a la mujer, lo que ha supuesto un ámbito importante de vulnerabilidad para la privacidad”, advirtieron los vocales en su fallo.
El expediente se perfila como un antecedente relevante en la Justicia argentina frente al uso de Inteligencia Artificial para producir imágenes íntimas falsas —conocidas como deepfakes— y su difusión masiva en plataformas digitales. El juicio permitirá delimitar responsabilidades penales y podría marcar criterios para futuros casos de violencia de género y delitos contra la integridad de niñas y adolescentes en entornos virtuales.

