Trump suspende la Ley Jones en plena tensión por ataques a Irán

Trump levanta restricciones marítimas por 60 días ante la crisis energética

NewsITe

En medio de una fuerte escalada de tensión en Oriente Medio y un aumento sostenido en los precios de la energía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió suspender por 60 días la denominada Ley Jones, una norma que desde hace un siglo regula el transporte marítimo entre puertos estadounidenses. La medida busca garantizar el abastecimiento de combustibles y contener el impacto del cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, frente a las costas de Irán, sobre el mercado petrolero global.

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La Ley Jones exige que toda mercadería transportada entre puertos de Estados Unidos viaje exclusivamente en buques construidos en el país y operados bajo bandera estadounidense. Al dejarla sin efecto de manera temporal, la Casa Blanca habilita que embarcaciones extranjeras puedan realizar estos tramos costeros, ampliando la capacidad logística y abaratando costos en un contexto de fuerte presión sobre la oferta de petróleo, gas, fertilizantes y carbón.

“La decisión del presidente Trump de emitir una suspensión de la Ley Jones por 60 días es solo un paso más para mitigar la interrupción a corto plazo del mercado petrolero mientras las fuerzas armadas estadounidenses continúan cumpliendo los objetivos de la Operación Furia Épica”, señaló la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado difundido en Washington.

Según la vocera, la flexibilización apunta a que recursos críticos “fluyan libremente a los puertos estadounidenses durante sesenta días”, al tiempo que la administración insiste en que mantiene su compromiso con el fortalecimiento de las cadenas de suministro consideradas estratégicas. En línea con esta decisión, el Gobierno norteamericano anunció además la liberación de 172 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo para moderar los precios internacionales.

Ataques a infraestructura energética iraní agravan el escenario

La medida de Trump se conoce en paralelo a crecientes denuncias de Teherán sobre ataques a sus instalaciones de petróleo y gas. Medios estatales iraníes informaron que Estados Unidos e Israel habrían atacado infraestructuras clave, entre ellas el gigantesco yacimiento de gas natural South Pars, el mayor del mundo, y complejos industriales en la localidad costera de Asaluyeh.

La agencia semioficial Fars, cercana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, detalló que se oyeron “fuertes explosiones” en varias refinerías de Asaluyeh y que “algunos tanques de almacenamiento y áreas de instalaciones de gas en diferentes fases” fueron alcanzados. El personal fue evacuado hacia zonas seguras mientras equipos de emergencia trabajaban para controlar incendios y evaluar daños.

De confirmarse plenamente, se trataría de los primeros ataques directos contra instalaciones de producción de petróleo y gas iraníes desde el inicio de la reciente escalada. Fuentes israelíes citadas por CNN indicaron que Israel habría ejecutado el ataque sobre Asaluyeh y que la operación contra South Pars se coordinó con Estados Unidos. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que los bombardeos sobre territorio iraní se intensificarán y prometió “sorpresas significativas” que podrían apuntar a infraestructura eléctrica y gasífera.

Alarma regional por el riesgo para la seguridad energética mundial

Los hechos generan preocupación más allá de las fronteras iraníes. Los Emiratos Árabes Unidos alertaron que los ataques contra las instalaciones vinculadas al yacimiento South Pars, que se extiende hacia el North Field qatarí, representan una seria amenaza para la seguridad energética global y para la estabilidad regional. En un comunicado oficial, su cancillería calificó los hechos como “una peligrosa escalada”.

El Gobierno emiratí subrayó que golpear infraestructura del sector energético no solo pone en riesgo el suministro mundial de combustibles, sino que también puede provocar graves daños ambientales y exponer a la población civil, rutas marítimas e instalaciones industriales y urbanas a peligros directos.

“Atacar la infraestructura energética en la región amenaza la seguridad energética mundial y la estabilidad regional; es una medida peligrosa e irresponsable”, advirtió el portavoz qatarí Majed Al-Ansari.

Qatar, por su parte, condenó en duros términos las acciones atribuidas a Israel contra instalaciones ligadas a South Pars, al considerar que vulneran infraestructuras vitales compartidas con el yacimiento North Field. Doha reclamó a todas las partes moderación y respeto del derecho internacional, al tiempo que instó a desescalar la tensión para preservar la seguridad de la región y la continuidad del suministro energético global.

En este contexto de ataques cruzados, amenazas de represalias y presiones sobre las rutas estratégicas de abastecimiento, la decisión de Washington de flexibilizar la Ley Jones y liberar parte de sus reservas petroleras se inscribe en un intento de amortiguar el impacto económico de la crisis y enviar una señal de control sobre el mercado energético, clave tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo.

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