Cuando la nariz no respira bien, todo el cuerpo lo siente

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La nariz es mucho más que una simple vía de entrada de aire. Es el filtro natural del sistema respiratorio: limpia, calienta y humidifica el aire antes de que llegue a los pulmones. Cuando este mecanismo falla y aparece la obstrucción nasal, las consecuencias pueden ir mucho más allá de la congestión: mala calidad del sueño, cansancio al despertar y respiración por la boca son solo algunas de ellas.
De acuerdo con especialistas en otorrinolaringología, entre el 30% y el 40% de la población presenta algún grado de dificultad para respirar correctamente por la nariz. Muchas personas, sin embargo, se acostumbran a esa sensación y no la registran como un problema hasta que el impacto se hace evidente en su descanso nocturno.
“La nariz es el primer filtro del sistema respiratorio. Cuando la respiración nasal no funciona correctamente, el cuerpo busca otras vías, como la respiración oral, que es menos eficiente y puede afectar el descanso”, explica la médica otorrinolaringóloga Ana Cofré (M.N. 117.124 / M.P.R.N. 8.815), directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología.
Respirar por la boca: cómo perjudica el sueño
Durante el día, muchas personas compensan la obstrucción nasal abriendo levemente la boca sin darse cuenta. El problema se vuelve más notorio durante la noche: al dormir, la mandíbula se relaja, la boca queda abierta y la lengua puede caer hacia atrás, reduciendo el espacio por donde circula el aire.
Esta situación favorece los ronquidos y puede contribuir a episodios de apnea del sueño, trastorno en el que la respiración se interrumpe por lapsos breves y repetidos durante la noche. Esos “cortes” se suelen acompañar de despertares bruscos, sensación de ahogo y, al día siguiente, un descanso poco reparador.
El resultado es un sueño más superficial y fragmentado, con fatiga persistente, somnolencia diurna, irritabilidad y menor rendimiento físico e intelectual. En los casos crónicos, también puede elevarse el riesgo de hipertensión y otros problemas cardiovasculares.
La prueba casera para detectar si la nariz está obstruida
Muchas personas arrastran dificultades para respirar por la nariz desde la infancia o la adolescencia y las consideran “normales”. Cofré propone una prueba sencilla para sospechar una posible obstrucción nasal:
- Cerrar bien la boca.
- Intentar respirar solo por la nariz durante un minuto.
- Prestar atención a si el aire entra con facilidad o genera esfuerzo.
Si la persona necesita abrir la boca antes de completar ese lapso, o siente que el aire no pasa bien, podría haber algún grado de obstrucción. Otra señal de alerta es notar que la dificultad se intensifica al acostarse.
“Si cuesta respirar por la nariz, sobre todo de noche, es importante consultar a un especialista para evaluar la cavidad nasal y descartar causas frecuentes de obstrucción”, señala la Dra. Cofré.
Entre los diagnósticos más habituales se encuentran la desviación del tabique nasal, la hipertrofia de cornetes, las alergias respiratorias y la inflamación crónica de la mucosa nasal, como en el caso de los pólipos.
Tabique desviado y otras causas de congestión crónica
El tabique nasal es la pared interna que separa ambas fosas nasales. Cuando está desviado, una de las fosas puede quedar más estrecha y dificultar el paso del aire. No todas las desviaciones generan síntomas, pero cuando son marcadas suelen asociarse con:
- Congestión nasal persistente o sensación de nariz tapada.
- Dificultad para respirar por una o por ambas fosas nasales.
- Infecciones sinusales a repetición.
- Ronquidos frecuentes.
- Mala calidad del sueño y cansancio matinal.
En esos casos, existen opciones de tratamiento médico y, cuando es necesario, quirúrgico. La intervención más utilizada es la septoplastia videoendoscópica, una cirugía que corrige la posición del tabique para mejorar el flujo de aire y aliviar los síntomas de la obstrucción nasal.
Impacto en la infancia y por qué no hay que naturalizarlo
La respiración bucal prolongada en la niñez es un motivo de especial preocupación. Además de afectar el descanso, puede influir en el desarrollo facial y en la alineación de los dientes.
“Cuando un niño respira por la boca durante años, puede modificarse el crecimiento de la cara, favorecerse el apiñamiento dental y aumentar el riesgo de problemas respiratorios en la adultez, además de la deformación facial típica que llamamos facies adenoidea”, detalla Cofré.
Ante signos como respiración constante por la boca, ronquidos, pausas respiratorias al dormir o dificultad evidente para usar la nariz, se recomienda una consulta temprana con el pediatra y el otorrinolaringólogo. Detectar el problema a tiempo permite tratar la causa y evitar complicaciones futuras.
La congestión nasal pasajera es común en épocas de resfríos o alergias estacionales. Sin embargo, cuando la dificultad para respirar por la nariz se vuelve un problema diario, sostenido en el tiempo y con impacto en el sueño, la recomendación es no minimizarla. Un diagnóstico y tratamiento adecuados pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida, el descanso y la salud respiratoria integral.

