Vaca Muerta, de proyecto estratégico a caso testigo para la Argentina

NewsITe
El desarrollo de Vaca Muerta volvió a ubicarse en el centro del debate energético regional durante la cuarta edición del Latam Forum, donde CEOs del sector y gobernadores de las provincias productoras coincidieron en destacar al yacimiento como un ejemplo de política de Estado y un caso testigo para el rumbo económico del país.
Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix Global Resources, subrayó que el shale argentino logró sostenerse más allá de los cambios de signo político y que hoy se consolidó como un modelo a replicar en otras áreas de la economía. Según planteó, el alineamiento entre Estado nacional, provincias y empresas permitió transformar una oportunidad geológica en un proyecto de alcance estructural para la Argentina.
“Vaca Muerta es un ejemplo de política de Estado. Todos los jugadores se alinearon detrás de una oportunidad y, pese a los cambios de gobierno, se mantuvo un mismo objetivo”, valoró Bizzotto, al tiempo que recordó que en los inicios el desarrollo estaba muy concentrado en YPF y que, con el correr de los años, se amplió la participación de compañías privadas y mixtas, configurando un ecosistema más competitivo.
Competitividad, costos y salto de inversiones
El ejecutivo explicó que una de las claves del progreso de Vaca Muerta fue la reducción sostenida de costos operativos. De acuerdo con su análisis, el yacimiento se fue acercando a los niveles de eficiencia de otras cuencas no convencionales del mundo, en buena medida gracias al trabajo técnico y a la optimización de la logística de insumos críticos como la arena y el agua.
Bizzotto puntualizó que, en la gestión actual, se destrabaron trabas vinculadas a la importación de equipos y tecnologías, y que al mismo tiempo se fortaleció la provisión de recursos en zonas cercanas a las áreas de explotación. Este esquema permitió acelerar los planes de perforación y fractura, y derivó en un aumento significativo de las inversiones comprometidas.
Como ejemplo concreto, el CEO de Phoenix Global Resources mencionó que la empresa pasó de una propuesta de US$ 30 millones a otra de US$ 120 millones en las áreas Confluencia Norte y Sur. Allí realizaron fracturas de alta intensidad que dieron como resultado pozos productivos en el borde de la cuenca en Río Negro, una zona que hasta hace pocos años era considerada de bajo atractivo para los inversores.
El plan de expansión también incluye operaciones en Neuquén, donde la compañía espera poner en marcha un nuevo pozo de gran capacidad que le permita cumplir la meta trazada para este año: alcanzar una producción del orden de los 62.000 barriles anuales.
El rol de las provincias y la mirada geopolítica
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, remarcó que la producción de petróleo y gas se consolidó como un eje estratégico para su provincia y para Neuquén, complementando actividades tradicionales como el turismo, la pesca y las economías regionales vinculadas a las manzanas y peras. “Vaca Muerta ya no es un proyecto, es una realidad”, insistió.
El mandatario provincial proyectó que Río Negro se convertirá en uno de los principales exportadores de hidrocarburos del país y anticipó que, para el primer cuatrimestre de 2027, esperan estar colocando crudo y gas en el mercado internacional con la llegada de buques superpetroleros a los puertos rionegrinos. Ese salto exportador, remarcó, requerirá previsibilidad institucional y responsabilidad en la gestión de una inversión estimada en 218.000 millones de dólares.
Weretilneck advirtió que la competencia con otros polos energéticos, como Bahía Blanca, obliga a las provincias productoras a elevar sus estándares regulatorios y de planificación, y convocó a coordinar esfuerzos entre gobiernos locales, Nación y empresas para sostener el ritmo de crecimiento del yacimiento.
En tanto, Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, aportó una mirada geopolítica al destacar que la consolidación de Vaca Muerta permitió que la Argentina enfrentara mejor posicionada la volatilidad internacional derivada de conflictos en Medio Oriente y eventuales restricciones en pasos estratégicos como el estrecho de Ormuz. En ese sentido, subrayó que el país se mantiene alejado de focos bélicos y que, si logra afianzar su competitividad de largo plazo, tiene la posibilidad de convertirse en un proveedor confiable de energía para la región y el mundo.
“Si queremos ser mejores que Estados Unidos, tenemos que ser mejores de lo que fuimos hasta ahora. Para eso se necesita voluntad y decisión a nivel provincial, del Gobierno nacional y del sector industrial”, resumió Alberto Weretilneck al plantear el desafío de consolidar a Vaca Muerta como motor del desarrollo argentino.
Con inversiones crecientes, acuerdos entre provincias y empresas, y un contexto externo que vuelve estratégica la seguridad energética, Vaca Muerta se perfila como una de las principales cartas que tiene la Argentina para generar divisas, empleo calificado y desarrollo territorial en los próximos años.

