Paro universitario nacional: se resienten las clases en todo el país

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El sistema universitario público atraviesa desde este lunes una de las medidas de fuerza más extensas de los últimos años. Las dos federaciones docentes nacionales mayoritarias, Conadu Histórica y Conadu, iniciaron un paro nacional universitario que se desarrollará en dos tramos, mientras que en la Universidad de Buenos Aires (UBA) los gremios resolvieron una huelga por tiempo indeterminado hasta tanto se haga efectivo el aumento salarial del 55,4% establecido por la Ley de Financiamiento Universitario N.º 27.795.
El plan de lucha definido por las federaciones contempla un primer período de paro del 16 al 21 de marzo y un segundo entre el 23 y el 30. La protesta tiene alcance nacional y repercute en la mayoría de las universidades públicas del país, con suspensión de clases, reprogramación de mesas de examen y actividades administrativas restringidas según cada institución.
Amplia adhesión en universidades de todo el país
Entre las casas de estudios que ya confirmaron su adhesión se encuentran la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS), la Universidad Nacional de Salta (UNSa), la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ), entre otras.
En el caso de la UTN, la medida no sólo alcanza a sus 30 facultades regionales distribuidas en distintas provincias, sino también al Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico, que depende de esa universidad. En la UNCAUS, en tanto, los docentes resolvieron plegarse a la huelga nacional con un paro de 24 horas, en el marco de un cronograma de acciones que podría ampliarse si no hay respuestas oficiales.
El eje del reclamo: salarios y financiamiento
El eje central de la protesta es la recomposición salarial. Los gremios denuncian un fuerte atraso de los haberes frente a la inflación, que en los últimos meses licuó el poder adquisitivo de salarios que ya venían golpeados. A la vez, exigen la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso el año pasado, que prevé incrementos presupuestarios para garantizar el funcionamiento básico de las universidades nacionales.
Según un informe presentado por los docentes de la UBA, el salario real del sector se encuentra en su nivel más bajo desde que se tiene registro: calculan que está 35,6% por debajo de noviembre de 2023 y 2,7% por debajo incluso de los peores valores registrados en 2004. El deterioro no sólo impacta en el bolsillo, advierten, sino también en la estabilidad del sistema: aumenta la precarización, se multiplican las designaciones interinas y a muchos académicos se les hace cada vez más difícil sostener doble o triple empleo.
UBA: paro por tiempo indeterminado
En la UBA, la Asociación Gremial Docente (AGD UBA) resolvió profundizar el conflicto e ir a un paro por tiempo indeterminado hasta que se pague el 55,4% de aumento que marcan los parámetros de la ley de financiamiento. La medida incluye suspensión total de actividades áulicas y de investigación, con la posibilidad de realizar clases públicas y asambleas informativas en las distintas facultades para visibilizar la situación.
“Desde noviembre de 2023 perdimos el equivalente a 11,5 salarios; de cada tres meses trabajados, sólo pagaron dos. No podemos seguir así. Necesitamos una medida que le ponga fin a este ataque por parte del Gobierno contra las universidades”, advirtió Laura Carboni, secretaria general de la AGD UBA.
La dirigenta gremial también recordó que en septiembre el sector recibió un 4,3% de aumento, frente a una inflación acumulada del 14,2% entre octubre y febrero, y que en enero y febrero no hubo ningún ajuste salarial. Mientras tanto, se encarecen el transporte, los alimentos, los servicios y los alquileres, lo que agrava la situación de miles de docentes que ya trabajan en condiciones de alta inestabilidad.
Escenario abierto y expectativa por negociaciones
Con el inicio del paro nacional y la decisión de la UBA de sostener la huelga sin plazo definido, el conflicto universitario se instala como uno de los focos de tensión centrales entre el Gobierno y el sector académico. Las federaciones gremiales reclaman la apertura urgente de una mesa de negociación que contemple una recomposición salarial acorde a la inflación y la garantía plena del presupuesto para el funcionamiento de las universidades.
En las próximas horas se esperan definiciones oficiales que podrían destrabar –o escalar– el conflicto. De no haber avances concretos, los sindicatos ya anticipan la posibilidad de nuevas jornadas de protesta, movilizaciones conjuntas con estudiantes y la profundización del plan de lucha en todo el país.

