El rubro cervecero se ve golpeado desde hace varios meses debido a la baja en el consumo y el mayor costo de producción. Referentes del sector en San Nicolás analizaron el mercado que, hace diez años, había irrumpido con mucha fuerza.

De la Redacción de EL NORTE
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La industria cervecera enfrenta un contexto adverso por la persistente caída del consumo. Para los referentes del sector, la reconversión aparece como la única alternativa viable, aunque no hay expectativas de un repunte importante este año. El retroceso no distingue escalas: tanto grandes fabricantes como cervecerías artesanales notan el deterioro derivado del debilitamiento de la demanda y el aumento de costos. La rentabilidad sigue en declive y el panorama se agrava por el contrabando de productos.
EL NORTE dialogó con Marcelo D´Adamo, reconocido productor de cerveza artesanal local, quien contó los motivos por los cuales hubo una caída masiva en el consumo de este producto, que se había convertido en una estrella diez años atrás. Además, explicó por qué los costos de producción siguen siendo altos.
“Yo veo que hubo un boom inicial, alrededor de 2017 o 2018. Fue creciendo levemente; después, en un momento, se agregó mucha gente a ese mercado, a esa producción. Muchos intentaron participar de ese boom. Eso generó también que surgieran diferentes estilos y calidades de cerveza, no necesariamente buenas. Hubo una depuración; después de eso, el público aprendió a identificar lo que es una buena birra artesanal y lo que es una birra que no está tan buena. Y creo que hoy el público no tolera una cerveza que no sea de alta calidad, ni siquiera te hablo de una de mediana calidad”, manifestó el dueño de una marca ya reconocida en la ciudad.
“Incluso al inicio del boom, mucha gente identificaba la birra artesanal como que era turbia, agria o fuerte; que salía caliente, etc. Eran defectos propios de ese boom que generó que no se produjera de la mejor manera. Creo que lo que sobrevive hoy, lo que se ve, las cervecerías que quedaron fuera de ese boom, hacen buena birra; por lo que te decía: no veo que el público acepte hoy una cerveza que no sea de alta calidad y buena tomabilidad”, agregó de inmediato.
Producir e importar
Producir cerveza artesanal es, sin lugar a dudas, un difícil malabarismo entre lograr la mejor calidad y no tener que pasarse con los precios. Aquí entra en juego la necesidad de importar la materia prima para poder producirla.
Se trata de un sector muy golpeado, justamente porque, al ser el insumo un commodity importado, se encarece la producción. Los lúpulos son importados del valle del Yakima o de Alemania. Si bien la malta es producción nacional, no deja de ser un commodity”, explicó D´Adamo.
“La levadura también es importada; hay poca producción y no es regular, entonces se están haciendo algunos proyectos interesantes, pero creo que todavía no están consolidados. Esto hace que cualquier vaivén de la economía o el cambio del valor del dólar te mueva el costo del insumo y los de producción. Hoy, por ejemplo, subieron mucho los servicios y eso también incide; la energía pasó a ser preponderante, por lo que ya también es difícil ser competitivo. Y creo que por ese lado hace que sea un sector muy volátil en cuanto a la estabilidad de producto y de precio”, añadió.
Mercado nicoleño
Si bien el consumo masivo cayó, los cerveceros se excusan en haber logrado una clientela de nicho. No es un mercado amplio, pero sí constante. Los bares especializados en cerveza artesanal siguen vendiendo, no como hace diez años cuando todo comenzó, pero aún se mantiene.
“Yo veo que hay un sector de nicho; hay gente que es fiel a la cerveza y fiel a la marca. A esta altura, hace muchos años que estamos. Hay muy buenos cerveceros en San Nicolás y eso hace que la gente fidelice esas marcas, ya nos conozca y nos busque. En mi opinión, va por ese lado; también hay que seguir generando conocimiento, hay que difundir más la cultura cervecera”, indicó.
Para concluir, afirmó que “hay muchos cerveceros caseros en San Nicolás, gente que hace su propia cerveza; cervezas que estarían al nivel de las mejores cervezas que podés probar. Pero creo que nos falta difusión; nos falta, a lo mejor, también juntarnos un poco más los cerveceros para encarar por ese lado, cosa que inicialmente hacíamos. El consumo en bares se sostiene por lo que te decía: el que quiere tomar una birra industrial comercial va a ir a buscar eso. Y el que va empezando a conocer y prueba, por ejemplo, el ‘ipero’ –el que prueba una birra lupulada–, no se va a conformar con una industrial pseudo-IPA o pseudo-APA; necesita una birra de calidad”, completó.

