Etchebarne alerta sobre la fragilidad política en la Argentina

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El economista y director de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, sostuvo que el principal riesgo que enfrenta hoy la Argentina no pasa por el terreno económico sino por la capacidad del sistema político para sostener las reformas en el tiempo. Sus declaraciones se dieron en el marco de un análisis sobre la coyuntura actual y las perspectivas de mediano plazo para el país.
Según Etchebarne, la economía comenzó a exhibir señales de estabilización tras un fuerte ajuste macroeconómico que permitió ordenar variables clave como el déficit fiscal y la inflación. No obstante, advirtió que esa etapa fue solo el primer paso de un proceso mucho más amplio y profundo que todavía está pendiente.
“El ajuste macroeconómico era condición necesaria, pero no suficiente”, remarcó el economista al señalar que el desafío central ahora pasa por encarar reformas estructurales que faciliten la inversión, la producción y la generación de empleo formal. En su diagnóstico, la Argentina aún opera bajo un entramado de normas e impuestos que conspiran contra la competitividad.
Reformas pendientes y obstáculos estructurales
Etchebarne enumeró una serie de problemas que, a su criterio, continúan limitando la capacidad de crecimiento sostenido del país. Entre ellos se destacan la elevada presión impositiva sobre empresas y trabajadores, la rigidez del mercado laboral, la escasez de crédito a largo plazo y un marco regulatorio complejo que encarece los costos de producción.
“La Argentina mantiene un sistema tributario muy pesado y difícil de cumplir, con múltiples gravámenes superpuestos, además de regulaciones que desalientan la inversión privada”, explicó. Para el director de Libertad y Progreso, la simplificación impositiva y la modernización de la legislación laboral son pasos necesarios para mejorar el clima de negocios y atraer capitales productivos.
Estabilidad institucional y confianza de los inversores
Más allá de los indicadores económicos, Etchebarne subrayó que la confianza institucional se volvió un factor decisivo a la hora de definir inversiones. En ese sentido, señaló que los mercados observan no solo la inflación, el tipo de cambio o el equilibrio fiscal, sino también la previsibilidad de las reglas de juego y la fortaleza del sistema político para sostener cambios de largo plazo.
“Los inversores miran la estabilidad institucional, la previsibilidad y la capacidad de mantener las reformas. Si el proceso se interrumpe por razones políticas, eso puede afectar seriamente la recuperación”, advirtió Etchebarne.
De cara al futuro, el economista consideró que el país deberá avanzar en una agenda de “reformas de segunda generación” que incluya modificaciones en los sistemas tributario, laboral y previsional. A su entender, si la Argentina logra sostener la estabilidad macroeconómica, garantizar previsibilidad política y fijar reglas claras, cuenta con un “enorme potencial” para acelerar el crecimiento y recuperar niveles de inversión que impulsen la actividad y el empleo.
El debate sobre la capacidad del sistema político para acompañar este proceso se ubica, así, en el centro de la escena. Para Etchebarne, la clave será si los distintos actores logran acordar un rumbo de desarrollo que trascienda los ciclos electorales y brinde certidumbre a la sociedad y a los inversores.

