Endometriosis y embarazo: avances en diagnóstico y tratamiento

Entre el dolor menstrual y el deseo de ser madre

Endometriosis: impacto en la fertilidad y nuevas alternativas de tratamiento

NewsITe

La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica que afecta la calidad de vida y la fertilidad de millones de mujeres en el mundo. Se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrial fuera de la cavidad uterina, lo que provoca inflamación persistente, dolor pélvico y dificultades para lograr un embarazo. Aunque durante años estuvo subdiagnosticada, hoy se reconoce su impacto físico, emocional y social, y se avanza hacia un abordaje más temprano y menos invasivo.

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En el marco del Día Mundial de la Endometriosis, nuevos estudios difundidos en el país señalan que entre el 30% y el 50% de las mujeres con esta patología presentan algún grado de dificultad para concebir de forma natural. Sin embargo, las cifras también traen un mensaje de esperanza: entre el 50% y el 70% de las mujeres con endometriosis pueden lograr un embarazo espontáneo, sin complicaciones, especialmente cuando se cuenta con diagnóstico y seguimiento adecuados.

Los especialistas remarcan que factores como la edad, el estadio de la enfermedad, el compromiso de las trompas de Falopio y la reserva ovárica influyen de manera decisiva en las chances de gestación. Cuando el embarazo espontáneo no se produce, las técnicas de reproducción asistida —como la inseminación artificial o la fecundación in vitro— se consolidan como alternativas eficaces para muchas pacientes.

Un cambio de paradigma: diagnóstico temprano y menos cirugía

Durante mucho tiempo, la laparoscopía fue considerada el método de referencia para confirmar el diagnóstico de endometriosis. No obstante, las guías clínicas internacionales y la evidencia científica más reciente impulsaron un cambio de paradigma: hoy se prioriza una evaluación integral basada en la historia clínica detallada, el examen físico y estudios por imágenes, principalmente la ecografía transvaginal con protocolos específicos y la resonancia magnética.

Una revisión de trabajos publicados entre 1974 y 2024 muestra que la endometriosis se asocia con tasas de infertilidad que oscilan entre el 20% y el 68%. Pese a estos números, los avances en diagnóstico por imágenes permiten detectar la enfermedad sin necesidad de recurrir de manera sistemática a la cirugía, lo que acorta los tiempos de diagnóstico y reduce intervenciones innecesarias.

“Si bien no todas las mujeres con esta patología presentan infertilidad, la evidencia demuestra que el diagnóstico tardío y la progresión pueden comprometer la reserva ovárica y la función reproductiva. Detectar la enfermedad en etapas tempranas permite iniciar tratamientos que controlen su avance, evitar daños estructurales en los ovarios y órganos pélvicos, y planificar estrategias reproductivas acordes a cada etapa de la vida”, explicó la Dra. Florencia Gauthier, médica especialista consultora en Ginecología (M.N. 96.910).

Tratamientos, calidad de vida y rol de la concientización

En cuanto al tratamiento, las terapias con progestágenos se posicionan como una opción de primera línea para el manejo del dolor y la inflamación. Estos fármacos reducen el efecto de los estrógenos y limitan el crecimiento del tejido endometrial ectópico, generando una mejora significativa en los síntomas. Estudios científicos recientes respaldan su eficacia en el control del dolor pélvico y su adecuado perfil de seguridad, lo que los convierte en una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de las pacientes.

El abordaje actual de la endometriosis se apoya en una mirada integral, que contempla no solo el aspecto físico, sino también el impacto emocional y social. El reconocimiento del dolor menstrual intenso como un síntoma que no debe naturalizarse es uno de los pilares de este cambio.

  • Fomento de la consulta ginecológica temprana ante dolor menstrual incapacitante.
  • Uso creciente de métodos diagnósticos no invasivos.
  • Acceso progresivo a tratamientos médicos y reproductivos personalizados.
  • Mayor visibilización del impacto en la vida laboral, familiar y social.

“Durante mucho tiempo, la normalización del dolor y la creencia de que solo podía confirmarse mediante cirugía contribuyeron a retrasos significativos en la identificación de la enfermedad”, advirtió la Dra. Gauthier, al destacar el giro hacia un modelo centrado en la paciente.

En este contexto, el laboratorio Gador impulsa por segundo año consecutivo una campaña de concientización que busca instalar un mensaje central: el dolor menstrual intenso no es normal y requiere consulta médica. La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Sociedad Argentina de Endometriosis (SAE), apunta a que niñas, adolescentes, mujeres y sus entornos reconozcan los signos de alerta y accedan a una evaluación profesional oportuna.

“Desde la Sociedad Argentina de Endometriosis impulsamos y acompañamos todas aquellas iniciativas orientadas a aumentar la visibilidad de esta enfermedad, cuyo impacto trasciende a las pacientes y afecta también a su entorno familiar, laboral y social. Resulta prioritario comunicar con claridad que el dolor no es normal y debe ser adecuadamente evaluado”, remarcó el Dr. Matías Jofré, presidente de la SAE (M.P. 28.602 – M.E. 13.289). La meta, coinciden los expertos, es avanzar hacia diagnósticos más tempranos, tratamientos personalizados y mejores perspectivas reproductivas para las mujeres que conviven con endometriosis.

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