Un chico de 12 años sufrió una descarga eléctrica en la casa parroquial

NewsITe
Un sacerdote de la ciudad de Paraná, Entre Ríos, fue formalmente imputado por intento de homicidio luego de que un nene de 12 años sufriera una violenta descarga eléctrica al intentar recuperar una pelota que había caído en su vivienda. El hecho ocurrió el sábado 7 de marzo, en una zona residencial de la capital entrerriana, y mantiene en vilo a los vecinos por la gravedad del episodio y sus posibles consecuencias penales.
El imputado es el sacerdote César Jesús Schmidt, a cargo de la propiedad ubicada sobre la calle Lamadrid. De acuerdo con la reconstrucción judicial, el chico —identificado como Esteban Bogado— jugaba a la pelota en la vía pública junto a otros menores cuando el balón terminó dentro del domicilio del religioso. El niño se acercó, tocó el timbre y, al no recibir respuesta, intentó trepar el portón de acceso.
Según consta en testimonios recabados por la fiscalía, el portón se encontraba cargado con corriente eléctrica. Al tomar contacto con el metal, Esteban recibió una descarga de tal intensidad que quedó “pegado” durante más de un minuto. Un vecino que intentó socorrerlo también sufrió una descarga, aunque de menor consideración, hasta que otra conviviente del lugar logró separarlo utilizando un palo de madera, evitando tocarlo directamente.
Investigación penal e imputación al sacerdote
La causa está en manos de la fiscal Patricia Yedro y del juez de Garantías Eduardo Ruhl, quienes avanzan en determinar las responsabilidades del cura y las condiciones en que se encontraba la instalación eléctrica del inmueble. Tras una audiencia de mediación, Yedro imputó a Schmidt por el delito de homicidio en grado de tentativa, una figura que prevé penas elevadas en el Código Penal argentino, dada la potencial letalidad del hecho.
Como parte de las medidas cautelares, el sacerdote debió fijar domicilio y tiene prohibido salir de la ciudad de Paraná mientras avanza la investigación. Se espera que en los próximos días se sumen peritajes eléctricos, informes médicos completos y nuevas declaraciones testimoniales para establecer si hubo dolo eventual o un grave accionar negligente al electrificar el acceso a la vivienda.
Estado de salud del niño y preocupación vecinal
Tras el episodio, Esteban fue atendido de urgencia en el lugar, donde recibió maniobras de reanimación, y luego trasladado en estado crítico al Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná. Los médicos informaron que el menor sufrió quemaduras en las piernas y otras lesiones compatibles con una descarga de alta intensidad. Permanece internado en la Unidad de Terapia Intensiva, aunque su evolución es favorable.
- Los profesionales indican que el chico “mejora minuto a minuto”, según relató su madre, Flavia Lezana.
- Se monitorean posibles secuelas neurológicas, cardiovasculares y en la piel, típicas de este tipo de accidentes eléctricos.
“Pensé que se me moría en los brazos. Ahora sólo espero que se haga justicia y que ningún otro chico pase por lo mismo”, expresó la madre del menor ante medios locales.
El caso reavivó el debate sobre la seguridad en las instalaciones hogareñas y la responsabilidad de quienes recurren a métodos ilegales y peligrosos para disuadir ingresos a sus propiedades. Organizaciones de protección a la niñez y referentes barriales reclamaron que se investigue a fondo lo sucedido y que se adopten medidas para evitar que el uso de alambrados o portones electrificados vuelva a poner en riesgo la vida de niños que juegan en la calle.
En paralelo, se espera la postura oficial de la diócesis local respecto del accionar del sacerdote imputado, mientras la comunidad sigue de cerca la evolución de Esteban y el avance de la causa en los tribunales entrerrianos.

